Reivindicar el Turno Noche de Cursado es defender la educación pública y gratuita

Con insistencia hemos sostenido, en cada una de nuestras declaraciones, la necesidad urgente de llevar adelante la implementación del turno noche de cursado. Los motivos que sostienen esta reivindicación son contundentes. Pues, los trabajadores y trabajadoras que hacen posible la educación pública y gratuita tienen impedido el acceso a los estudios superiores porque la universidad no le ofrece un horario de cursado que pueda ser compatible con su horario de trabajo.

Esta situación impone a miles de argentinos y argentinas la “aparente opción” de recurrir a las universidades privadas. Estas instituciones que lucran con nuestra pretensión de ascenso social a través del estudio, llenan sus aulas y vacían nuestros bolsillos.

En la provincia de Mendoza, por ejemplo, el aumento de la cuota de las universidades privadas, rondaría en un 25% anual. Y en alguna de ellas aumentó o aumentará dos veces en el año. El incremento de la misma en la Universidad de Mendoza, sólo por citar un caso, acumulará en perspectiva anual un 22%. De esta manera, costear la educación, finalizando el año, implicará la “módica” suma de $5800 según las diferentes facultades y carreras. (1)

Vivir bajo techo o estudiar, esa es la cuestión

Existen carreras por las cuales se paga mensualmente hasta $7730. Un alquiler, en ciudad, roza los $7000. Cómo hace, entonces, un estudiante que gana poco más de 15 mil pesos (en el mejor de los casos) para vivir, alimentarse, pagar impuestos y obtener su título de grado. (2)

Si hace algunos años las puertas de las universidades se cerraban para los trabajadores y trabajadoras por la ausencia del turno noche. Hoy, la universidad que impone el macrismo sigue cerrando sus puertas a quienes la financian, y expulsa a aquellos que podían estudiar por la colaboración de sus familias. Vale decir que la situación se ha agravado.

Ese es el fundamento de la política macrista: recortar el presupuesto educativo en general y universitario en particular; ajustar sobre el salario docente; y no implementar el turno noche de cursado es una decisión política que perjudica los intereses del pueblo argentino. Mientras se niega el derecho a la educación, Macri piensa y ejecuta en función de las universidades privadas que deben florecer al ritmo en que el Estado debe desaparecer. Sin turno noche, y con el FMI amordazando nuestra política educativa, vaciar la universidad pública es el argumento perfecto para desconsiderarla, arancelarla e incluso privatizarla.

Sin turno nocturno, no hay educación pública y gratuita posible. Por ello analizar esta situación nos coloca inexorablemente en la insistencia de reclamar su implementación. Por justicia y estrategia es más urgente que nunca modificar la composición social de la universidad, para cambiar la correlación de fuerza: los trabajadores y trabajadoras en las aulas de la universidad pública alentarían la recuperación de una universidad verdaderamente democrática en su forma de gobierno, nacional en sus contenidos y popular en su composición social.

Referencias.

(1)   https://www.elsol.com.ar/cuanto-costara-estudiar-en-una-universidad-privada-este-ano

(2)      http://www.unidiversidad.com.ar/estudiar-en-una-universidad-privada-cuesta-lo-mismo-que-pagar-un-alquiler-en-ciudad?utm_campaign=Novedad&utm_term=64

 

Valora este artículo
(0 votos)

Lo último de Ivana Cia — Secretaria de Bienestar del CECPyS y Consejera Directiva FCPyS