Agustín de Haro — Ciencia Política y Adm. Pública — FCPyS

 

 

 

La causa Malvinas suele ser intencionalmente abordada desde una perspectiva patriotera, considerando la guerra de 1982 como punto de inflexión entre Argentina e Inglaterra. Ante la falta de comprensión histórica de los problemas nacionales, que es lo que nos permite observar la realidad desde nuestras propias necesidades, es en los días tan significativos como el de hoy que se nos presenta una oportunidad para reflexionar a contrapelo de la colonización cultural.

 

Desde el periodo Revolucionario de Mayo hasta la actualidad, observamos que la ocupación británica de Malvinas en 1833 no data como el primer hecho de dominio militar. No es intención de esta nota hacer un detallado repaso de las gestas patrióticas pasadas, pero si referenciarnos a ellas para llevar a cabo un análisis integral del asunto.

 

En el Siglo XIX, entre 1806 y 1807 el pueblo criollo se levantaba en armas para rechazar las invasiones a cargo de Beresford y compañía en nuestras costas obteniendo una rotunda victoria contra el Imperio británico. A posteriori, durante el proceso independentista, el Reino Unido actuaría por doble ventanilla. Por un lado apoyó a los movimientos revolucionarios, sobre todo en términos financieros. Por el otro, con la oligarquía regional como aliada, logró la balcanización de Nuestra América. El escenario quedaba allanado para imponerle a los estados disgregados que oficiaran de granja productora de materias primas, mientras el desarrollo industrial quedaba en Londres.

 

Otro suceso transcendental tuvo lugar en Obligado (1845). Inglaterra, Francia y la oligarquía cipaya intentaban balcanizar aún más nuestro continente, en este caso la Mesopotamia. Su estrategia fue constituir la Banda Oriental, que como precisa J.A. Ramos haría de estado tapón funcional a los intereses foráneos. Dicha troica anhelaba introducirse en las economías regionales de nuestro país, para ello debían obtener la libre navegación de nuestros ríos. No contaban con que se toparían con Juan Manuel de Rosas y el pueblo criollo. Dicho caudillo decide romper relaciones con ambos imperios, suspende el pago de un empréstito con los ingleses, e inmediatamente levanta al criollaje a defender la soberanía nacional. A pesar de la derrota, los “victoriosos” entendieron que ante tanto patriotismo demostrado por el ejército nacional sería imposible desembarcar en territorio nacional.

 

Luego de las grandes gestas del proceso emancipatorio del Siglo XIX, pasando por las batallas de Caseros y Pavón, se empiezan a tender las bases para que nuestro país se constituya en el orden semicolonial. Pasado el tiempo, se daría un periodo próspero mediante las políticas que llevo adelante uno de los movimientos nacionales que tuvo la Argentina, el Yrigoyenismo. La historia se repetiría una vez más, las injerencias imperialistas nos conducían hacia la década infame, donde toda la matriz productiva y el aparato cultural se colocaba al servicio de la metrópolis inglesa.

 

Quien vendría a terminar con el orden establecido, por lo menos durante una década, sería el peronismo. La revolución nacional liderada por el General Perón, generaba las condiciones propicias para que los resortes básicos de la economía estuvieran nacionalizados, acompañado con un alto nivel de cultura política del pueblo. Después del golpe del 55, muchas de las conquistas del movimiento nacional más importante del siglo XX se caerían a pedazos. En este caso, al imperialismo británico se le sumaba el norteamericano.

 

Durante las casi dos décadas de intentonas de proscripción hacia el peronismo corrieron tiempos difíciles. Luego de que las condiciones estaban dadas para la vuelta de Perón, la oligarquía proyanqui y los Estados Unidos no tardarían en tomar cartas en el asunto. Ante el debilitamiento del movimiento nacional por la partida física de Perón y disputas internas, desde la Casa Blanca comenzaban a desintegrar todo lo que tuviera algún tipo de reivindicación de lo nacional, que claramente se interponía a sus intereses.

 

La relación entre ejército y pueblo ha variado a lo largo de nuestra historia. La última dictadura cívico-militar sirvió como medio para garantizar la dependencia política, económica y cultural hacia los Estados Unidos, sin importar que eso implicase terminar con la vida de muchos compatriotas. En este contexto, intentar repatriar las Islas Malvinas de manos piratas ponía en evidencia que no se trataba de soberanía política, sino que era una pantomima mientras se proscribía la actividad política y se consolidaba un modelo rentístico-financiero. La pata cívica que había entregado el poder a los militares era la principal beneficiada de ello.

 

Destruir el ser nacional para la desmalvinización

 

Es muy probable que a más de un argentino o argentina se le erice la piel ante los cánticos surgidos en lo deportivo contra los ingleses. Es más, muchos ciudadanos de a pie, con buenas intenciones incluso, al hablar del tema Malvinas reivindican que estarían dispuestos a recuperarlas como sea. Lo complejo del asunto reside cuando aparece la pregunta ¿Por qué fue la guerra de Malvinas? Ahí se pone de manifiesto lo difícil que se nos hace poder explicarlo en términos políticos.

 

Entender el significado de Malvinas parte de una noción antiimperialista, que se da en los aspectos políticos, económicos y culturales. Señala el autor J.J. Hernández Arregui “la conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación (…) Esta conciencia es colectiva pese a que sus formulaciones surjan de mentes individuales”. Podemos empezar a comprender Malvinas como una gesta patriótica (no así patriotera) en tanto y en cuanto se entienda el concepto de la conciencia nacional como sinónimo de liberación nacional, diferenciando el nacionalismo de las potencias centrales, imperialista por antonomasia y donde la cuestión nacional está resuelta, en contrapartida al nacionalismo de los países semicoloniales, donde la cuestión nacional es inconclusa y es claramente antiimperialista.

 

Al observar el rol del aparato cultural y político en el feroz intento de desmalvinización, los opresores pasados y presentes encontraron, en dirigentes políticos de nuestro país, a sus mejores agentes para materializar sus intereses.  

 

Es por ello que apuntamos a no recaer en ninguna de las “teorías” que promueve el sentido común. Ni fueron un par de milicos borrachos por su cuenta, ni es una cuestión para romantizar o plantear en términos eufóricos. Es una faceta más de los embestidas imperialistas hacia los países semicoloniales.

 

En conclusión, cuando se analiza Malvinas en términos bien entendidos, siempre existirán quienes la lleven en la conciencia, en el pecho, y en la coraza de la espalda. Entendiendo que por lejano que parezca, ese día en que las Malvinas sean repatriadas llegará. Y no podremos decir que sean solo argentinas, porque serán latinoamericanas.

 

 

 

Fuentes:

 

Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional? Buenos Aires; Ed. Plus Ultra

 

http://www.abelardoramos.com.ar/malvinas-y-el-pacifismo-anglofilo/

 

https://patria-si-colonia-no.wixsite.com/juangodoy/la-causa-malvinas-y-el-pensnacional?fbclid=IwAR28cgcxnILSH8ymW-VtRkisUX11-eDyR9h0jaSXB9YL1enNyyy5S9fyqSM

 

http://hernandezarregui.blogspot.com/2012/06/malvinas-un-eslabon-de-la-cadena.html

 

 

 

 

Transitan los días, mediados de marzo y las estrategias colonialistas de Washington continúan sin poder derrotar la resistencia bolivariana ¿Ha llegado el momento de que el Gobierno de Nicolás Maduro revise aciertos y errores para concluir en una salida pacífica y democrática?

El petróleo, hidrocarburo por antonomasia de la República Bolivariana de Venezuela, ha sido por un lado el motor para el desarrollo histórico del país, pero también todo lo contrario en contextos desfavorables con respecto a su precio internacional. El valor del crudo, suele estar orientado a satisfacer los intereses imperialistas de la potencia central del norte o a los principales miembros y aliados (Rusia) de la OPEP. Los desaciertos políticos del Chavismo en diversificar la producción nacional y generar un proceso de sustitución de importaciones, dejaron servido en bandeja al imperialismo de la Casa Blanca para que propague la crisis económica-política como la que atraviesa el Gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro.

 Es imprescindible en este caso revisar la historia para comprender el presente. Dejar pasar en cierta medida el tren del progreso sostenido en el tiempo,fue un error político, y eso se paga caro. Si bien Venezuela avanzó notablemente en materia de desarrollo económico-social-político, no haber generado otra fuente de recursos genuinos aprovechando las riquezas que generaron los tiempos de la “Venezuela Saudita” durante la presidencia de Carlos Andrés Pérez y el mejor momento del Chavismo, concluyó en una economía supeditada al imperialismo yanqui que apunta a controlar de forma hegemónica el comercio internacional del petróleo.

Venezuela Saudita

La República Bolivariana posee las reservas comprobadas de petróleo más grande del mundo. Es miembro fundador de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). A su vez, la exportación del hidrocarburo genera el 96% de las divisas que ingresan a las arcas estatales. En las desfavorables circunstancias actuales, al paso del tiempo, la posibilidad de incidir protagónicamente en el mercado petrolero va quedando relegada. Problema que ha tenido a lo largo de la historia.

Uno de los presidentes que mayor protagonismo tomó en la historia venezolana fue Carlos Andrés Pérez. Una de sus primeras medidas fue la de nacionalizar el petróleo en 1976, creando la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Al pasar a manos del Estado la explotación petrolífera, el Gobierno contaba con cuantiosa fuente de recursos económicos, de ahí proviene la expresión de “Venezuela Saudita”. Esto iba acompañado de políticas que fomentaban el desarrollo industrial y social en el país. Dichas medidas no fueron sostenidas en el tiempo, se generó una mala administración de los recursos estatales y se recurrió al endeudamiento propiciado por los organismos internacionales de crédito afines a los intereses norteamericanos. El gobierno de Pérez quedo solo como una tentativa de nacionalismo en la historia venezolana.

Pasaron varios gobiernos que garantizaron el sometimiento de Venezuela ante las potencias centrales, hasta que apareció el chavismo para conducir los destinos nacionales y volver a poner de pie a los venezolanos y venezolanas. Uno de los principales objetivos políticos de Chávez era retomar los principios nacionalistas de la antigua “Venezuela Saudita”, generando recursos económicos para que mediante el petróleo, la revolución bolivariana se materializara.

En la década pasada el contexto internacional del mercado petrolero fue ampliamente favorable para Venezuela. El precio del crudo estuvo en alza la mayoría del tiempo, ni siquiera la crisis del 2008 pudo frenarlo. Eran tiempos de “primavera árabe” y Venezuela comenzaba a asomar la cabeza, en conjunto con los demás gobiernos nacionales y populares de la región.

Esa tendencia a no diversificar la fuente de ingresos de la economía y suplir importaciones mientras pudiera, llevo a la economía nacional a depender directamente del precio del petróleo. Por eso la importancia de analizar la relación histórica de Venezuela y el mercado internacional petrolífero.

 

Quien maneja el petróleo, maneja gran parte de la economía

Decía Jauretche “El que maneja el crédito decide qué se produce en el país y qué no se produce, quién lo produce, cómo lo produce, cómo lo vende y cómo lo acapara, adónde lo exporta y en qué condiciones; determina las condiciones de la plaza, incide en la bolsa, todo, en una palabra.”1

Vale decir, utilizando el método jauretcheano, podemos comprender mejor la realidad del hermano país. Observamos que en el mundo globalizado actual, se produce cierta similitud en el modus operandi en la que el autor hace referencia al capital rentístico-financiero, con la salvedad que en este caso aplica para entender la disputa por el mercado internacional del petróleo. Mientras el chavismo conduzca los destinos nacionales de Venezuela, los gringos del norte no podrán hacerse con el control de sus recursos naturales, he aquí la cuestión central del conflicto que se está llevando a cabo.

Estados Unidos ha pasado a ser el primer país productor de petróleo, esto implica la consolidación para abastecer su consumo nacional. El dominio que quiere garantizar el gobierno de Donald Trump es controlar los niveles de producción del mismo. Quien posee el poderío sobre ello, tiene el dominio para subir y bajar los precios, inundar el mercado, y provocar la caída estrepitosa de la cotización del barril según sus propios intereses.

Para lograr lo anterior, tiene un enemigo al cual derrotar, la OPEP. Dicha organización representa más del 40% de la producción internacional del crudo y concentra el 81% de las reservas mundiales. Históricamente, las petromonarquías como las de Arabia Saudita, han tejido jugarretas políticas contra el Tío Sam en las famosas “guerras de precios” aumentando o reduciendo la oferta en beneficio propio. No es casualidad de que Rusia esté aliada a ellos, al mismo tiempo que le disputa el liderazgo mundial junto con China a Estados Unidos.

En tiempos de Trump, la rentabilidad de nuevas técnicas como el fracturado hidráulico de la roca (fracking), ha logrado cortar la dependencia directa de los yanquis con los recursos naturales de medio oriente, una de las razones por las cuales se dio el triunfo sirio y el posterior retiro de tropas norteamericanas. Si EE. UU. ya puede garantizar su propio abastecimiento en materia petrolífera, en el caso de derrotar al chavismo y quedarse con la mayor reserva de petróleo mundial ¿cumplirá la Casa Blanca con su objetivo de hacerse con el control hegemónico del mercado internacional del petróleo?

A lo largo de la historia el imperialismo nortamericano ha mutado su forma de intervenir en América Latina. Hubo momentos en que fue por las armas,  por las empresas oligopólicas trasnacionales, por golpes blandos, por colonización cultural, pero siempre con el mismo fin, la dominación imperialista hacia los países semicoloniales.

Teniendo en cuenta lo anterior es que, pese a devolverle la dignidad al pueblo venezolano, la muerte del Comandante Hugo Chávez en 2013 dejo una revolución bolivariana inconclusa, peco de errores similares a los de gobiernos anteriores y gobiernos contemporáneos de la región. A sabiendas de esto, la batalla de las ideas nacionales y populares se dió. Factor que permite entender porque hasta el día de hoy no han podido derrotar al chavismo.

Estamos en tiempos que exigen rememorar la perspectiva integracionista latinoamericana que siempre caracterizó a la revolución bolivariana, incluso en temas tan sensibles como el reclamo por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas donde el Comandante Chávez sentenciaba “Argentina no está sola (…) Venezuela no es ninguna potencia, pero algunos hierros tenemos, y voluntad para enfrentar cualquier agresión imperialista a un país hermano”. Emociona que lo sembrado por el chavismo, desencadene esta resistencia antiimperialista en Venezuela, en nombre de la Patria Grande.

Lastimosamente en nuestro suelo tenemos que observar como el cipayo y vendepatria que gobierna la Argentina no dudó en aliarse a la ofensiva imperialista, y seguramente que, de tener algunos “hierros” los pondría al servicio de Washington, como lo ha hecho con nuestros recursos naturales.

 

Referencias:

1Política y economía. A. Peña Lillo Editor. Octubre 1977

Fuentes:

https://sepei.colmex.mx/index.php/blog/72-la-venezuela-saudita-de-la-utopia-al-mito

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46482227

 

Luego de la seguidilla de marchas que se están llevando a cabo en el microcentro mendocino contra el pésimo sistema de transporte, el Gobierno Provincial, sigue haciendo caso omiso ante las demandas concretas de los amplios sectores que se han hecho presente en dichas movilizaciones. Frente a esto, si nos tomamos el trabajo de ver el reverso de la trama, observamos que el supuesto “ahorro” del cual se jactaban las autoridades del oficialismo, no es otra cosa que una nueva transferencia de recursos perjudicando a quienes más les cuesta llegar a fin de mes, camuflando por decreto $423.000.000 que serán destinados en pauta publicitaria oficial.

En un año de campañas electorales a la orden del día, Alfredo Cornejo, sigue demostrando que lo que no tiene de zonzo lo tiene de pícaro. El pasado 3 del mes que transcurre, salió publicado en el Boletín Oficial de la provincia, un decreto N° 06 del Gobernador (fiel en su estilo macrista) que señala una modificación presupuestaria, donde se destinará el monto de $423.000.000 en materia de publicidad del gobierno provincial.

En un contexto de constantes tarifazos que aquejan al pueblo mendocino, donde los precios de los servicios públicos suben por el ascensor y el salario del ciudadano de a pie por las escaleras ¿está nuestra provincia en condiciones de destinar una cifra tan exorbitante en materia publicitaria?

Esto pone de manifiesto que el modelo político que hoy lleva a cabo el gobierno de la alianza Cambiemos a nivel nacional, orienta la economía en pos de favorecer los intereses de un sector minoritario rentístico-financiero-especulador. Este, a su vez, está dirigido foráneamente por los principales organismos internacionales de crédito como el FMI, entre otros. Cornejo, hoy actúa de eslabón necesario para que este modelo no se desplome.

El pacto fiscal, al cual adhirió el Gobernador de Mendoza, implicaba un ajuste en servicios de transporte, entre otros. En 2018 el estado provincial recibió 1.200 millones de pesos por parte del gobierno nacional para el sistema de colectivos del Gran Mendoza y 500 millones destinados a la media y larga distancia. De acuerdo al presupuesto macrista de ajuste para 2019, apoyado también por Cornejo, este año se entregarán sólo 760 millones de pesos divididos en 12 cuotas.1

Si tenemos en cuenta que se recibirán casi $1.000.000.000 menos por parte del gobierno nacional, para ser destinados en materia de transporte público provincial, podríamos prescindir de destacar el grado de injusticia que representa el aumento del 63% del boleto del colectivo, y creer que es cuestión de que la gente “haga un esfuerzo” y camine más hasta que este sistema intermodal comience a funcionar. Esto a sabiendas de que Cornejo legitimó desde el minuto cero dicho recorte presupuestario.

Lo anterior es imposible de concebir y profundamente indignante si lo relacionamos en las “prioridades publicitarias” en las cuales destina fondos el gobierno provincial. Ante la falta de políticas concretas que beneficien a los sectores más perjudicados desde que el macrismo conduce los destinos nacionales, a las claras está que la alianza Cambiemos no escatima en gastos a la hora de mantener en pie el alto índice de aprobación de gestión que hoy posee el Gobernador Cornejo.

Mientras tanto, los mendocinos y las mendocinas deberán seguir ingeniándoselas para lograr llegar a tiempo a sus trabajos para no perder el presentismo (el cual varios ciudadanos manifiestan haberlo perdido por el Mendotran), y lo que aún se hace más cuesta arriba, que es poder llenar el plato de comida en los últimos días del mes.

 

Decreto N°06

 

Referencias:

1https://rinacional.com.ar/sitio/desastroso-mendotran-tambien-ajuste/

 

Ni superclásico ni lluvia de inversiones. En menos de 7 días, pasamos de un papelón intencional que desencadeno en un superclásico convertido en derbi, a un espectáculo colonial con el que Cambiemos intenta redimirse y posicionarse de cara a 2019. A sabiendas de que dicha reunión del G20 no produjo ninguna mejora sustancial en las políticas actuales.

Decía Jauretche “todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, era civilizado”. Terminados los hechos de violencia que desencadenaron la postergación del superclásico y el posterior traslado a Madrid del mismo, parecía ser que la Argentina de la barbarie, incapaz de organizar un partido de fútbol (con todos los condimentos que tenía) era una fiel representación de la sociedad. Más de uno repitió la zoncera de “se juega como se vive” o al revés, siempre en desmedro de lo propio. Luego de esto, aparecía una oportunidad para demostrar que ese argumento reduccionista “estamos enfermos como sociedad” –que instalaron desde el aparato mediático-cultural de Cambiemos para evadir responsabilidad– era falso. Mauricio Macri, por unos días sintió que tenía el papel protagónico del G-20. Los mismos funcionarios que en su “autocrítica” decían que no teníamos remedio, eran los que a posteriori, se autoelogiarían por el “éxito” de una cumbre que en términos políticos-económicos será intrascendente de cara al futuro de nuestro país.

La tapa del diario La Nación titulaba el pasado domingo “Una cumbre increíblemente perfecta que Macri sueña proyectar a su futuro”. La frivolidad con que el periodismo adicto a Cambiemos se encargó de cubrir dicha cumbre no tiene nombre. En ningún medio oficialista se argumentó el qué logramos con dicha cumbre, pero si el cómo nos mostramos ante los ojos del mundo. Los medios de comunicación cumplieron su tarea para que ciertos cipayos provincianos creyeran que esto era el camino rumbo a la “civilización”.

En todo momento se dejó en claro el lugar de semicolonia al servicio de los intereses imperialistas, principalmente de Estados Unidos, que hoy cumple la Argentina. El macrismo se puso en su rol de medio pelo, aparentando ser de un status al que no pertenece, y por lo tanto a una mesa en la que no comía, salvo si estaba dispuesto a humillarse. Se podría hacer la relación entre las reuniones familiares donde siempre está el integrante proveniente de sectores populares, pero falto de conciencia de clase y que con tal de pertenecer a ese “status” socioeconómico, trata de aparentar, incluso en contra de los suyos, que es rico. Eso fue Macri durante todo el G20.

Lo que no se puede negar es que el trasfondo político de que el G20 se haya realizado en nuestro territorio, es darle un espaldarazo político a Mauricio Macri. La cuestión recae en que los que lo respaldan son las principales potencias imperialistas y los organismos internacionales de crédito que oprimen a nuestra patria. No es casualidad que el anfitrión del G20 en 2020 sea Arabia Saudita, donde pareciera ser un respaldo al príncipe Mohamed bin Salman, aliado de las potencias centrales y quien está acusado de ser artífice intelectual del asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

En los siguientes gráficos que realizó el FMI, se observan índices comparativos entre los países que participaron del Grupo de los 20. A la vista queda que nuestro país, mientras siga a cargo de un gobierno entreguista, lejos está de poder competir incluso en una relación de socio menor con las potencias centrales.

 

Inflación %

 

Desempleo %

 

Paridad del poder adquisitivo del Producto Interno Bruto (PBI) en miles de millones de dólares.

 

En términos futboleros en el campeonato inflacionario, la Argentina se coronó campeón varias fechas antes, lo cual según el propio presidente “es la demostración de tu incapacidad para gobernar”. Por el lado del desempleo, todo parece indicar que se clasifica a una copa, los expertos en la materia aseguran que el año que viene superará los dos dígitos y ahí si nuestro país se consagrará con el título. La última comparación es la más alarmante, al observar la paridad del poder adquisitivo del PBI, la Argentina estaría prácticamente descendido, esto se refleja directamente en un consumo interno que cae estrepitosamente. Más allá de las metáforas, estos índices derrumban cualquier intento que tenga Cambiemos para instalar que posterior al G20 el “mundo volverá a confiar en nosotros” y por ende al pueblo argentino le irá mejor.

La última conclusión que podemos sacar de todo esto es que nuestro país cada vez posee menos soberanía nacional. Nos quedaba al menos disfrutar de una final de Libertadores entre River y Boca, donde el Gobierno debía garantizar la seguridad para que fuera pacífica y una fiesta. Por internas propias, no lo hizo.

 Este Gobierno no solo se ha robado la esperanza de una patria más justa mientras se encuentre en el poder, sino que además, le entrego en bandeja a los gallegos lo poco que aún nos quedaba, la pelota. Cambiemos es un fiel reflejo de lo que genera la “civilización” en los países oprimidos.

 

 

Luego del rotundo fracaso que fue el operativo de seguridad que desencadenó en el papelón histórico del superclásico, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibirá durante esta semana a las y los máximos mandatarios de los países centrales. Se plantearán diversos tópicos con el eufemismo de buscar soluciones políticas a las principales demandas mundiales. Como bien diría Jauretche “es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”, lo que en este caso sería “lo mismo que reunirse para discutir las opresiones internacionales, con el manual de la dominación, escrito por Estados Unidos”.

Un poco de revisionismo histórico ayuda en la comprensión del trasfondo político que encubre el famoso Grupo de los 20.  Posterior a la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la URSS (19901991), se daba lugar a que las potencias imperialistas, principalmente los Estados Unidos, comenzaran un proceso de expansión capitalista trasnacional. Seguido de ello, se formaba un foro para discutir la repartición del mundo de manera anual entre las principales potencias en el marco del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido).

En el año 1999 se expande el G7 dando lugar al surgimiento del actual G20. A diferencia del anterior, este foro reunía a los presidentes de los bancos centrales y ministros de finanzas de los países miembros e invitados. Al estallar la crisis financiera internacional en el 2008, se incorporó a los presidentes y jefes de estado a las reuniones del foro. Esto se implementó con el objetivo de “ampliar la agenda”, para que a posteriori, se lograra hacer confluir a las potencias centrales con algunos países periféricos de distintas regiones para seguir legitimando el “nuevo orden mundial”.

¿Qué implica el G20 en la actualidad?

Según su página web oficial, el G20, o Grupo de los 20, es en grado de importancia, el máximo foro internacional para la cooperación económica, financiera y política: aborda los grandes desafíos globales y busca generar políticas públicas que los resuelvan. 

Está integrado por la Unión Europea y 19 países: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía 1. España se ha consolidado como invitado permanente. Además, el país que preside el foro tiene la potestad de sumar países: en esta oportunidad se invitó a Chile y a Holanda.

El gráfico expresa la representación desigual en términos regionales: América del Norte 3/3 — América del Sur 2/12 – América Central 0/7 – Europa 28 países (excluye a los no miembros de la UE) – África 1/55 – Asia 8/49 y Oceanía 1/14.

La decisión de expandir el G7 al G20 no fue por una cuestión democrática. Al ver el reverso de la trama comprendemos que las potencias centrales, al ampliar dicho foro, incorporaban las economías regionales de mayor importancia. Esto garantizaba el poder de decisión sobre el resto del mundo. Vale decir, un 10% (20 países) tendrán la potestad de resolver por sobre el 90% (174 países), aclarando que el tono de la decisión lo ponen las 2 o 3 potencias imperialistas de turno. Los miembros del G20 en conjunto representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial, concentran más de un tercio de la superficie del mundo, el 75% del comercio internacional y el 80% de las inversiones globales 2.

 

“Invitados” especiales

No solo participan del G20 los principales mandatarios, además de estos participan las llamadas “organizaciones socias”, vale decir, los organismos internacionales de crédito; el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación, el Desarrollo Económico (OCDE) y el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB). A estos se suman las entidades invitadas por Mauricio Macri; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Comunidad del Caribe (CARICOM).  También son partícipes otras instituciones internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de Salud (OMS)3.

A sabiendas de las reticencias con que se plantea, la realidad es que este foro reúne la cúpula empresarial mundial en alianza con los principales países imperialistas. Quienes aplican las políticas a nivel mundial que garantizan las opresiones entre países dominantes y países semicoloniales, son los que vienen a proponer fórmulas mágicas para que las economías emergentes salgan adelante en conjunto con las de las potencias mundiales «por el bien de la humanidad». No es casualidad que esté financiado por empresas trasnacionales como Coca Cola, Danone, Microsoft, American Express, Google, UBER, la farmacéutica Novartis, Johnson & Johnson, YPF, Accenture y Unilever, entre otras4.  

Este G20 tendrá la particularidad que reunirá a las dos principales potencias imperialistas, Estados Unidos y China (hoy enfrentados entre sí). La rivalidad que se ha acrecentado en el último tiempo por las medidas proteccionistas que han aplicado ambos países en términos comerciales, a llegado a tal punto que podría desencadenar una nueva guerra interimperialista. Los ojos del mundo estarán atentos a lo que suceda en esta cumbre, por sobre todo, los del mundo empresarial.

Por parte del Gobierno Nacional, el presidente Mauricio Macri, tendrá para ofrecer como éxito político a las principales potencias centrales, la completa certeza de que este es un gobierno cipayo que cumple a rajatabla los pactos con el FMI, o cualquier organismo de sometimiento, legitimando el orden mundial a costa del pueblo argentino y demostrando que el puede ser el mejor alumno del imperialismo.

 

Referencias:

(1)    https://www.g20.org/es/g20/que-es

(2)    https://www.g20.org/es/g20/que-es

(3)    https://www.g20.org/es/g20/quienes-integran

(4)    http://venceremos-arg.org/2018/10/31/g20-una-cara-del-imperialismo-neoliberal/

 

La patria siempre ha tenido enemigos foráneos pero también internos. El segundo cuarto del Siglo XIX estuvo atado al conflicto entre la fracción Rivadaviana –expresión de la burguesía comercial porteña anglófila– enfrentándose al bando compuesto por la clase ganadera bonaerense, a la cual pertenecía, Juan Manuel de Rosas. Ambos grupos se disputaban el dominio del puerto de Buenos Aires. Tenían en común que sus ganancias estaban sujetas a las exportaciones por medio de la aduana porteña. Los dividendos que dejaba el puerto, les daba el poder de discutir la distribución de la renta nacional, que lejos estaba de ser redistribuida a lo largo y ancho del país.

En el contexto mundial, precisamente en Inglaterra, se producía la revolución industrial. Nuestro país estaba caracterizado por exportar principalmente productos primarios como la carne, sumado a un tibio intento de industria nacional manufacturera, factor que no se modificaría sustancialmente hasta la llegada del peronismo a mediados del Siglo XX.

La etapa entre 1825 y 1850 provocaba en América del Sur la caída de los precios de los productos primarios, esto debido a que, por ejemplo, la lana que nuestro país exportaba hacia Inglaterra, regresaba como producto final en forma de traje u otro producto industrializado. La fabricación, el trabajo, los salarios, y el desarrollo nacional quedaba en el país de los piratas, mientras que en nuestro suelo permanecía el atraso y la precarización de la economía. Al paso del tiempo, cada vez era necesario exportar más cantidad de materia prima por la misma cantidad de oro, libras esterlinas o productos finales (esto lo explica puntillosamente en el medio pelo Arturo Jauretche como la “relación adversa del intercambio”).

La dominación de los ingleses hacía estragos en los comercios regionales de nuestro país. El fabricante inglés Richard Cobden, pintaba de cuerpo entero el contexto “Inglaterra será la fábrica del mundo y América su granja”. Para desgracia de los sicarios económicos ingleses, aparecía una brisa de esperanza para las provincias del interior. Un hombre que vendría a ser partícipe de un hito nacional con medidas proteccionistas y patrióticas, su nombre era Juan Manuel de Rosas.

El Restaurador, provenía de la clase ganadera de Buenos Aires, lo cual explica porque nunca intentó nacionalizar el puerto de Buenos Aires (este sería uno de sus principales límites políticos que determinaría su posterior derrota en Caseros). A sabiendas de esto, fue un patriota que al paso del tiempo adquiría hábitos del tan bastardeado gaucho de la época, identificándose con los mismo e incorporándolos a su ejército para que formen parte de la historia nacional. Surgía la primera expresión de un capitalismo nacional, implementando los saladeros de carne, esto en pos de emanciparse comercialmente del mercado monopólico inglés. Se fundaba un proceso industrializador del animal para su mantención y comercialización, que incluso fue de la mano con el desarrollo de una flota nacional marítima para su transporte.

La amenaza del librecambismo estaba vigente. La única forma de poder mantener un orden nacional, era escuchar los reclamos de las provincias mediterráneas que exigían políticas proteccionistas para el comercio interior. Rosas concluye la intervención militar en las provincias del interior, medida que trajo al caudillaje de la región para su bando. Por otro lado, las clases ganaderas del Litoral compartían el librecambismo con Buenos Aires. Vale volver a recalcar que nunca tuvo intención de modificar, por límites de clase, la nacionalización del puerto, el crédito público y la renta nacional.

La Ley de Aduanas como factor desencadenante de la Vuelta de Obligado

En 1835 se sanciona dicha ley, que prohibía con tarifas proteccionistas la importación de artículos fabricados en nuestro suelo. En las exportaciones generales solo se aplicaba una tasa impositiva del 4%, a diferencia del cuero demandado por los países centrales, que se les aplicaba una tasa del 25%. Los productos comercializados en el mercado interno estaban exentos de todo impuesto. Además favoreció el comercio en la región, ya que el intercambio de las provincias interiores con productos chilenos tampoco tributaba.Si bien está medida fue claramente positiva para el desarrollo nacional, no se traslado en un desarrollo industrial que estuviera a la altura de la época.

En contrapartida, los ganaderos bonaerenses que poseían un poderío económico mayor que el resto de los sectores comerciales, se oponían a la ley porque sus fuentes de ganancias estaban en el mercado mundial. El mercado conquistado por los países centrales de la época, Francia e Inglaterra, veía con malos ojos esta medida, ya que restringía y prohibía la invasión de sus productos en nuestro comercio. Los bloqueos económicos y marítimos no tardarían en llegar. Ante esta situación que comienza a tornarse insostenible, Rosas anulará la ley en 1838.

Los piratas de la economía comenzaban a quedarse con el comercio mundial. Ante esto, Francia ve una oportunidad de crecimiento económico con una posible intervención del Río de la Plata. Es falso que la disputa era por la “libre navegación de los ríos”, esto es algo que formaba parte de nuestra soberanía nacional. Se producía  el fenómeno de la dominación imperial de la época que venía a invadirnos con sus mercancías para imponernos su “civilización” a cañonazos.

Los ingleses tampoco querían quedarse fuera de la “discusión”. Ambas cancillerías forman la alianza anglofrancesa entre 1838 y 1849 con el afán de repartirse el posible negocio. Una vez más, los ingleses con sus hábitos de piratería les ganaban de mano a los galos.

Por ese entonces, la Banda Oriental era el Estado-Tapón que funcionaba como base de operaciones de las políticas imperiales británicas. Rosas, un adelantado en términos militares, se veía venir que por ese lado vendrían las estrategias bélicas de las potencias centrales. Ante su rechazo definitivo de las sugerencias “librecambistas” que proponían ambas potencias, se decretaba el bloqueo al puerto de Buenos Aires.

Todo argentino y argentina con el mínimo grado de patriotismo entendió la naturaleza del conflicto y acompañó a Rosas. La armada naval anglofrancesa invade los ríos argentinos, dando comienzo a la Vuelta de Obligado. El Comandante Mansilla fue el encargado de efectuar la estrategia militar, que radicó en extender cadenas sobre el Paraná como barricada, para lograr impedir el paso de la flota imperialista momentáneamente. Al paso, los buques británicos y franceses saquean Gualeguaychú, incendia el puerto Colonia y se adjudican la isla Martín García. El espíritu nacional de resistencia por parte del ejército argentino no daba el brazo a torcer. Llegó un punto en que la flota pirata a pesar de ir ganando la guuerra, comprendía que no había forma de penetrar en territorio nacional, desiste en el avance para someterse a negociaciones.

Rosas acordaba con las potencias imperiales europeas un tratado donde se dejaba en claro que la navegación de los ríos estaba sujeta a las leyes soberanas nacionales de nuestro país, inmediatamente debían evacuar la isla Martín García, y, como si esto fuera poco, en su retirada debían saludar la bandera nacional. Un triunfo histórico de la causa nacional y popular, a tal grado de que por dicha hazaña, el General San Martín ofrecía la espada de la Independencia al servicio del Restaurador.

Hoy a 173 años, traer a cuento dicha gesta nacional entendiendo la importancia de rememorar las jornadas históricas de nuestra patria, sirven como una herramienta más para la recuperación de la conciencia nacional. No se puede dejar de suponer que, de haber vivido en esa época, el cipayo y vende patria de Mauricio Macri y quienes componen su gobierno, serían aliados del ejército anglofrancés al completo servicio de la causa imperial.

Las políticas llevadas adelante por Cambiemos, en la cual muchos de sus funcionarios son descendientes de la clase social a la que pertenecían Rivadavia, Mitre y compañia, demuestra que no es casual que hoy formen parte de esa burguesía comercial porteña cipaya. Las historias pasadas dejan en claro que para instalar el librecambismo en épocas anteriores eran necesarias las armas. En la actualidad, el gobierno entreguista de Mauricio Macri, somete los intereses nacionales sin la necesidad de que las potencias centrales gasten una sola bala. Librecambistas o proteccionistas, nacionalistas situados u oligarcas. Cambian los nombres, se repiten las políticas.

 

Fuente:

Las masas y las lanzas; El nacionalismo ganadero; de Jorge Abelardo Ramos. http://jorgeabelardoramos.com/libros/37/Libro%201%20-%20Las%20Masas%20y%20las%20lanzas.pdf

En la primera jornada del “Foro Latinoamericano del Pensamiento Crítico” que tuvo lugar en el estadio de Ferro, participaron distintos dirigentes políticos de la región. Entendiendo que la cuestión central para solucionar los problemas nacionales no radica solamente en la cuestión de Cristina candidata o no, la disertación de hoy sirve para comprender que el objetivo es derrotar al gobierno entreguista de Mauricio Macri en las próximas elecciones. Estas instancias de discusión política sobre el contexto reaccionario por el que atraviesa nuestra región, y en vísperas del G-20 que recibirá en nuestro país a los principales mandatarios de las potencias centrales, contribuyen en el análisis para consolidar la unidad del campo nacional y popular frente al 2019.

Retomar el pensamiento nacional en pos de la unidad

En la primera parte del discurso la expresidenta manifestó “Nosotros como espacio progresista debemos acostumbrarnos a no presentarnos como la contra, sino como el espacio político y social que excede la categoría de izquierdas y derechas para ingresar decididamente en una nueva categoría de pensamiento, y es la de pueblo”.

Lo rescatable de este análisis, es la iniciativa de retomar una categoría que ha perdido fuerza en los últimos tiempos como es la de pueblo. A lo largo de nuestra historia los enfrentamientos se han basado entre quienes bregan por la causa nacional-popular enfrentándose al imperialismo de las potencias centrales, que en alianza con las oligarquías regionales (de la cual Macri hoy forma parte) impiden que se concrete dicha causa. Utilizar dichas categorías, sobre todo para quienes sitúan su pensamiento desde el pueblo, sirve para aclarar el panorama y observar el conflicto que hoy atraviesa nuestra región.

En otro momento, expresó una problemática que hoy afecta al campo nacional y popular afirmando “No puede haber una división entre los que rezan y los que no rezan, división que no es nacional y popular. Es un lujo que no nos podemos permitir. Porque en nuestro espacio hay pañuelos verdes pero también hay pañuelos celestes. Tenemos que aprender a aceptar eso sin llevarlo a la relación de fuerzas”.

Sin la intención de deslegitimar ciertas causas justas que llevan algunos sectores progresistas, el planteo de aceptar los distintos reclamos que se llevan adelante en el campo nacional, debe ser el puntapié inicial para confluir en conjunto y concentrarse en la cuestión sustancial para el futuro nacional. Esto, radica en nada más ni nada menos que diagramar la estrategia política para consolidar la unidad de todos los sectores castigados por Mauricio Macri y su gobierno cipayo, con el objetivo de lograr la victoria en las elecciones del 2019.

Saqueo financiero

 “Hoy han vuelto al FMI con un préstamo de 57700 millones de dólares, que convierten a la Argentina una vez más en meros gestores de políticas que les son impuestas de afuera, además de tener que devolver el dinero. Hoy la Argentina vuelve a tener el cepo estructural que tuvo durante décadas a partir de 1976 y una deuda externa sin precedentes. Endeudaron el país. Pocas veces en la historia se da la posibilidad de poder analizar dos modelos de Gobierno con tan poco espacio de tiempo”(…) En 3 años el neoliberalismo volvió a endeudar al país, volvieron al Fondo con un préstamo de 57 mil millones de dólares y la desocupación está en dos dígitos(…) Dentro de 20 días, el 9 de diciembre, se cumplen 3 años exactos desde que el neoliberalismo se ha instalado en nuestro país. En los 10 primeros meses de 2015, fue del 19,8%. Tres años después, es del 38,2%. Duplicó la inflación el Gobierno que proclamaba que iba a ser el problema más fácil de resolver”.

Es imprescindible poner en tela de juicio cómo se redistribuye el ingreso nacional en la actualidad, reconociendo que somos un país semicolonial que se encuentra sujeto a las opresiones de las potencias centrales de turno. Las políticas que nos imponen organismos como el FMI, son las que luego en términos palpables determina cuantos argentinos y argentinas pueden llegar a fin de mes, conflicto que atravesamos no solo como argentinos sino también como latinoamericanos.

Esto no quiere decir que la transferencia de la renta nacional al exterior por parte de los sectores antipopulares y antinacionales se originó a partir del gobierno de Mauricio Macri, no se puede negar que la fuga de capitales sucedía durante el gobierno anterior. Lo que diferencia a uno de otro, es que los cipayos que hoy conducen los destinos nacionales han profundizado dicho saqueo económico, sosteniendo financieramente este gobierno a partir del endeudamiento con los organismos internacionales de crédito y la fuga de la renta nacional.

En los tiempos que corren, discutir sobre las cuestiones que hacen a la emancipación nacional, como regular y nacionalizar el sistema financiero (hoy observamos las consecuencia de no regularlo durante los gobiernos de tinte popular en la década pasada) en contraposición a los que nos proponen los teóricos adictos a las política fondomonetaristas, posibilita solucionar otros asuntos que afectan directamente a las clases populares, como es la falta de empleo, la suba de los precios, la inseguridad, el narcotráfico, entre otras.

En los últimos tiempos se empiezan a ver tintes de vocación frentista por parte del campo nacional y popular. Frente a las elecciones, todas las posturas como la de los dirigentes que se vienen expresando en pos de consolidar un frente amplio y popular son bienvenidas, todavía falta mucho camino por recorrer y las elecciones se encuentran a la vuelta de la esquina, a pesar de las adversidades, el hartazgo popular ya empieza a rumorear en ciertos ámbitos como el almacén ¿Y si Macri pierde en el 2019?

Luego de una serie de derrotas que sufrió el proyecto oficialista para instalar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), el presidente de la nación no parece dar el brazo a torcer en su viejo anhelo de privatizar los clubes del fútbol argentino ¿Hay 2019 para las SAD?

A sabiendas de que las Sociedades Anónimas Deportivas aún no existen en nuestro país, la Casa Madre del fútbol, la FIFA, ya se encargó de sugerirle a la AFA y al resto de las federaciones sudamericanas su implementación. La liga chilena, uruguaya, brasilera, colombiana, entre otras, ya comenzaron a aplicar esta personería jurídica en sus clubes.

¿Qué conflicto acarrean las SAD?

La cuestión principal radica en quien pasa a tener el poder de decisión en los clubes. Actualmente en nuestro país, los socios, de manera democrática (cada socio representa un voto) eligen a las autoridades que conducen los destinos del club, tienen la posibilidad de reunirse en asambleas para evaluar el funcionamiento, informarse sobre balances y presupuestos e incluso en algunos casos, estos deben ser aprobados por los socios para su posterior ejecución. En contraposición, al implementarse las SAD, la composición de la junta directiva está sujeta a la cantidad de acciones que posean sus miembros. Basta con que un empresario o grupo inversor tenga el 51% de las acciones del club para tener la potestad de implementar cualquier tipo de políticas en el club. El estadio, el escudo, los colores y aquello que hace a la idiosincrasia del club estaría sujeto a modificaciones que sus dueños crean convenientes, sobre todo en términos económicos.

En el viejo continente, las SAD se vienen apropiando de los clubes. Destaca el caso del Atlético de Madrid donde el Grupo “Dalian Wanda” (multinacional empresa china) se hizo con el 20% de las acciones del club. Luego por contrato de patrocinio, reemplazó el mítico estadio “Vicente Calderón” por el “Wanda Metropolitano”. A pesar de las resistencias de sus hinchas, considerando esto como una pérdida de identidad, el poder económico se impuso por sobre la historia del club1. Frente a esto y situándonos en estos lares, si se implementasen las SAD en el fútbol argentino, el Grupo Macri tranquilamente podría convertirse en principal accionista de Boca Juniors y tener la potestad de renombrar “La Bombonera” como “Estadio SOCMA”. Esto representaría un gran costo político, pero sirve como ejemplo para tomar magnitud del riesgo que se corre ante la posibilidad de que las SAD se adueñen de la pasión de la mayoría de los argentinos y las argentinas.

Queda claro que las SAD tienen como objetivo principal un fin de lucro, quienes invierten lo hacen con el afán de obtener una remuneración económica mayor. En cambio, los clubes deportivos, históricamente han formado parte de la comunidad organizada, donde en connivencia con políticas estatales fueron y son instituciones que garantizan una herramienta educativa y de contención para cientos de miles de argentinos y argentinas. Las políticas del gobierno actual, sobre todo en los clubes barriales, donde los aumentos de los servicios se han vuelto impagables, apuntan a desfinanciar y deslegitimar el rol social de estas instituciones. El presidente de San Lorenzo, en un comunicado en contra de las SAD dejó en claro lo anterior expresando lo siguiente:

 “En el país hay más de 3 mil clubes asociados a la AFA que conforman, junto a los clubes de barrio, una extraordinaria red de contención y promoción social para nuestros chicos y chicas. Los clubes son mucho más que 90 minutos de fútbol. En un país con la fragilidad social que tiene Argentina, donde 4 de cada 10 chicos es pobre, el Estado debería apostar a los clubes. En vez de asfixiarlos con tarifas impagables, en vez de querer convertirlos en negocios, hay que protegerlos para que sigan cumpliendo su rol social. (…) En San Lorenzo, por ejemplo, tenemos miles de chicos y chicas de la 11114 que juegan en nuestra ciudad deportiva, van a la colonia de vacaciones y participan de decenas de programas y talleres educativos. También tenemos más de 4 mil deportistas federados. ¿Haría esto una SA cuando vea que no son actividades económicamente rentables? “ 2

Rotundos fracasos con miras al 2019

A mediados de los 90’, cuando Mauricio Macri era presidente de Boca Juniors, impulsó sin éxito el proyecto de las SAD en nuestro fútbol, apuntando a modificar el estatuto de AFA que se decidió por votación a mano alzada en Asamblea. Para sorpresa del mismo, se encontró con un baldazo de agua fría al ver que la votación concluyó 24 a 1 en contra de su proyecto (su voto fue el único a favor). El mandamás de la AFA en ese momento, era el anclado al sillón presidencial de Viamonte 1366, Julio Humberto Grondona, quien se acercó a Macri y en tono bromista le expresó “perdimo, Mauricio”. Hasta el día de hoy es una espina que conserva clavada.

Tiempo después, al asumir la presidencia de la Nación, Macri se contactó con Javier Tebas, actual presidente de la Liga Española (hoy Liga BBVA), quién cada vez que pisa nuestro suelo es recibido directamente en el despacho de la Casa Rosada del presidente. Esta especie de gurú del marketing deportivo fue quien le proporcionó el contenido al estatuto de la Superliga, para luego ofrecerles a los dirigentes del fútbol argentino el proyecto de las SAD que rige desde la década del 90’ en España. Dicho proyecto desencadenó en aquel país que al día de hoy las únicas asociaciones civiles deportivas vigentes son el Barcelona, Real Madrid y Athletic de Bilbao. No podemos dejar de mencionar que es una liga de las más desiguales del mundo en términos económicos y por ende deportivos. El presupuesto del Barcelona y Real Madrid es ampliamente mayor al resto, por lo que suelen disputarse entre ellos el título y rara vez se cuela entre estos alguno de los denominados “grandes”. Algo similar podría pasar de establecerse este sistema con River y Boca.  

Luego de los primeros contactos con Tebas, se conformó una especie de troica entre Fernando De Andreis (Secretario General de la Presidencia), Daniel Angelici (Presidente de Boca Juniors y operador judicial de Cambiemos) y Fernando Marín, quien fue parte de Blanquiceleste S.A. (empresa de gerenciamiento privado en Racing Club entre 2001 y 2006) y actual director de Fútbol Para Todos, quien siguiendo los principios macristas fue partícipe para terminar con la “gratuidad” de la televisación del fútbol argentino. Dichos personajes son las 3 patas de la mesa que operan para realizar el viejo afán de Mauricio Macri.

Por ahora, la correlación de fuerzas no viene resultando a favor del presidente. Luego del rechazo generalizado por la amplia mayoría de los socios de los clubes, se suspendió la Asamblea ordinaria de la AFA para tratar las SAD el 22 de noviembre de este año. Varios dirigentes ante el rechazo y la presión de los hinchas, se manifestaron públicamente en contra.

Frente a esto, el macrismo no ha decidido cajonear dicho proyecto, por el contrario, baraja la posibilidad de que el año próximo, se discuta en Asamblea y el voto sea electrónico y secreto, lo cual es una ventaja para los dirigentes de no pagar el costo político ante los hinchas y sirve como herramienta para que desde la presidencia puedan garantizar la rosca política de manera particular con los dirigentes y contar con los «porotos» suficientes en la próxima votación. Para llevarse a cabo dicho proyecto se debe presentar una moción que resulte aprobada por 3/4 de los 43 asambleístas (22 por Superliga y 21 por Ascenso).

 Todo parece indicar que el 2019 será un año de incertidumbres electorales tanto a nivel nacional como a nivel AFA. Por el bien de las mayorías argentinas, esperamos que la lógica macrista no logre imponerse en ninguna de estas.

 

Referencias:

1 http://www.eluniversal.com.mx/articulo/deportes/futbol/2016/12/9/enterate-por-que-se-llama-wanda-el-nuevo-estadio-del-atletico

2 Comunicado Completo: https://www.facebook.com/LammensMatias/photos/a.1084293268265475/2432354186792703/?type=3&theater

 

 

 

El próximo domingo 7 de octubre se llevarán adelante las elecciones en el hermano país de Brasil. El destino de nuestra región está en juego con dos proyectos que dividen aguas, uno que expresa el campo nacional y popular en Fernando Haddad (candidato de Lula) y otro que responde claramente a la oligarquía rancia y cipaya personificado en Jair Bolsonaro. Muchas incertidumbres y algunas certezas están dando vuelta ¿Cómo se llegó a la destitución de Dilma y a la proscripción de Lula? ¿Quién ganará la próxima batalla electoral?

Temer, del golpe a Dilma a la proscripción de Lula

En un análisis simplista pareciera ser que la elección del golpista de Michel Temer fue un error garrafal de Lula y su equipo político. Lejos de esto, lo que se produjo en dicha alianza para las presidenciales del 2010 y 2014 fue una coalición de partidos, que en ese entonces garantizaba una correlación de fuerzas a favor que posibilitó imponerse en las urnas. No así en la posterior gobernabilidad.

El antipopular de Michel Temer proviene del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño). Dicho partido nunca ganó unas elecciones presidenciales de manera directa. Cada vez que conduzco los destinos nacionales fue reemplazando un presidente por un vicepresidente (en el mejor de los casos).

El PMDB vendría a expresar la “ancha avenida del medio” que intentó instalar en la política argentina el Frente Renovador. Un partido sin posiciones políticas claras y sin identificación de clase. Utilizan estrategias donde su enemigo principal es por ejemplo la “corrupción” (en lo discursivo, en la práctica se llevan muy bien). Lo característico de este partido es que no propone políticas de gobierno que impliquen plantear como determinarían la redistribución de la riqueza nacional en pos de una sociedad un poco más justa, lo cual implica sacarle a un sector para repartirlo en otro, cosa que el Gobierno de Lula si hizo en favor de las clases populares.

En donde se diferencia del partido cuyo líder es o fue ¿Sergio Massa?, es que el PMDB cuenta con la mayor cantidad de afiliados en Brasil, 2 millones y medio, superando al PT (Partido de los Trabajadores) que cuenta con 1 millón y medio. Gracias a esto y a su composición mayoritariamente empresarial, ha podido tener una clara incidencia a la hora de mover el amperímetro electoral, posibilitando que forme parte del gobierno con altos cargos en los últimos 25 años.

A Lula –en términos maradonianos– se le escapó la tortuga. Un traspié fue aliarse con sectores de la oligarquía brasilera. El otro fue no haber podido consolidar una correlación de fuerzas a su favor luego de tantos años de gobierno con sectores del campo nacional. Para esto era y es imprescindible elevar el nivel de conciencia política de los pueblos (democratizando de contenido nacional el aparato cultural). Esto de la mano de un proyecto que exprese diversos candidatos y candidatas, para que a posteriori, se hagan cargo de los destinos nacionales ante posibles ataques de sectores antipopulares que concluyeron con la destitución de Dilma Roussef en 2016 y la guerra jurídica que terminó proscribiendo a Lula para las próximas elecciones.

La hora de contar las costillas y los porotos

La Justicia Electoral del Brasil determinó, de forma antidemocrática, la imposibilidad de que Lula sea partícipe del proceso electoral. Quien deberá competir en su lugar es Fernando Haddad. Este fue alcalde de Sao Paulo y ministro de educación entre 2005 y 2012 (todo pareciera indicar que es del riñón de Lula). A su vez se conformó una coalición entre el PT, el PCdoB (colocan a la vicepresidenta, Manuela d´Avila) y el PROS (Partido Republicano del Orden Social). 

En la vereda de enfrente está Jair Bolsonaro, exmilitar, y acérrimo defensor de la dictadura militar de 1964. Viene a proponer la famosa “mano dura”. Hace tiempo que arroja frases poco felices como “el error de la dictadura fue torturar y no matar”, sumado a declaraciones racistas sobre la gran mayoría del pueblo brasileño por sus rasgos afrodescendientes. Estas afirmaciones le han proporcionado un núcleo duro de votantes que están de acuerdo con la represión y el ajuste (siempre que sea dirigido hacia los sectores más pobres) y se expresará en la próxima contienda electoral en una alianza entre el PSL (Partido Social Liberal) y PRTB (Partido Renovador Laborista Brasilero).

Alrededor de 150 millones de brasileños y brasileñas están inscriptos en el próximo proceso electoral. Brasil es el cuarto país a nivel mundial con mayor capacidad electoral, solo superado en cantidad de votantes por India, Indonesia y Estados Unidos (en este la participación no es obligatoria, se vota un martes y por lo tanto es proporcionalmente baja).

Según el sondeo de la CNT, la intención de voto en primera vuelta de Haddad ronda el 25% (arranco con 2% de intención de voto y mantiene una tendencia de crecimiento) mientras que Bolsonaro cuenta entre un 30% y 35% (su techo no se despega de esa cifra) de intención de voto. Esto nos hace pensar que en primera vuelta podría llegar a darse un empate técnico.

El dato de color y esperanzador es que, en un posible ballotage (previsto para el 28 de octubre) –en Brasil suele definirse siempre de esta forma, ya que es necesario el 50% +1 de los votos y 10 puntos de ventaja sobre el segundo para imponerse en primera vuelta– Haddad corre con ventaja ya que en este escenario, la mayoría de los votos de Ciro Gomes del PDT (Partido Democrático Laborista) que posee entre 11% y 15% de intención de voto, pasarían directamente para el candidato de Lula por las cercanías entre ambos líderes y la composición social de sus votantes. A Bolsonaro lo que le juega en contra es que su techo y su alta imagen negativa se mantendrían de darse un ballotage entre un 30% y 35%.

Todo parece indicar que si Haddad logra colocarse en segundo lugar con las cifras anteriores, Bolsonaro podría optar por la alternativa de hacer la “gran Menem” y bajarse de una posible segunda vuelta ante una victoria que consolidaría un nuevo gobierno del campo nacional y popular.

En este contexto es que retornan brisas de esperanzas latinoamericanas provenientes primero del norte, por la victoria del popular AMLO en México, y segundo por la posible victoria del candidato de Lula, lo que pondría de pie a la primera economía de América Latina, con todo lo que esto implica.

En nuestro país, el pueblo argentino ya se harto del representante de los organismos internacionales de crédito, Mauricio Macri. No hay camino posible que genere una sociedad un poco más justa mientras nos gobierne el FMI. Como compatriotas no solo seguiremos el minuto a minuto de las elecciones del próximo domingo en tierras brazucas, sino que además, ya contamos los días para que se realicen las elecciones en nuestro país y el cipayo de la Rosada se vaya democráticamente. Esto en pos de que al final de cuentas “la Argentina sea feliz de nuevo”.

 

Fuente:

https://www.labatallacultural.org/2018/10/01/cambiando-la-suerte-en-el-puticlub-ensayo-general-de-los-pueblos/