De cuando los plutócratas se quedaron con el Partido Radical

Son tiempos difíciles para la Unión Cívica Radical, hoy se debate en el seno del partido fundamentalmente dos posiciones. Por un lado, los que pretenden sostener algunos de los principios fundadores de la UCR, y por otro lado, están los que habiendo roto con el movimiento nacional yrigoyenista, pactaron con la plutocracia desde aquel momento hasta la fecha,  y que se enfrentaron al yrigoyenismo primero y  al peronismo después.

 

 

 

Luego de la muerte de Yrigoyen, jefe del primer movimiento nacional del siglo XX, el Partido Radical -  lo mismo le ocurrió al segundo partido más importante que tuvo la Argentina en el siglo XX– , fue cooptado por las clases dominantes en connivencia con los intereses del imperialismo. Aquellas clases sociales que encuentran su destino atado a los intereses del país, a partir de la muerte de Irigoyen pierden su instrumento electoral para encontrarlo nuevamente aproximadamente una década después. Aquellas clases sociales pertenecientes al campo antinacional se apoderaron de este instrumento y se sirvieron de él. Este es el origen de todo el drama posterior hacia adentro del radicalismo.

 

Muchos radicales se enfrentan en la actualidad al acuerdo Macri – Sanz, muchos radicales están intentando evitar que se produzca la implosión del histórico Partido, parece que no es suficiente. Lo mismo hacían otros radicales en 1976, pero en época de dictadura, entre ellos Sergio “el ruso” Karakachoff, dirigente estudiantil, abogado, miembro de la Unión Cívica Radical y fundador de la Franja Morada. La oposición llevada adelante por “Ruso” a la Dictadura Cívico Militar determinó que fuera secuestrado, torturado y asesinado en 1976.

 

Mientras nacía el proceso de represión más sangrienta que sufrió la argentina, algunos encontraban su trágico final. No tendrían el mismo destino los dirigentes del Partido que mientras en la Argentina se había prohibido la política, ejercían cargos públicos en 310 Intendencias a lo largo y a lo ancho de todo el país.  Al igual que ahora una porción de la dirigencia hacía buenas migas con la plutocracia del momento.

 

La categoría política “plutocracia” deriva del griego  “Pluto” (Quien era Dios de los ricos) y de “cratia” (Gobierno), o sea “gobierno de los ricos”. Esto implica que quienes dominan los recursos económicos de un país también ostentan el poder político. A pesar de que los representantes políticos sean elegidos por el voto popular, el Gobierno, como ha ocurrido con las “democracias de baja intensidad” en la Argentina, deben tomar las medidas que indican los sectores económicos que lo sostienen y que pueden dejar de hacerlo si así lo quieren.

 

Podríamos avanzar en el tiempo e imaginamos como sería el Estado conducido por Macri, quien en la actualidad es el candidato de los radicales, pero no es necesario: hace poco Macri dio respuesta a ello, ahorrándonos el trabajo imaginativo. El portal Infonews, informó acerca de la cena que se organizó a los efectos de conseguir financiamiento para la campaña de Mauricio. Dice que «cerca de mil asistentes pagaron $50.000 el cubierto. Ocuparon 250 mesas en donde comieron, bebieron y escucharon al final el discurso de Macri (.…) Muchas de las mesas (de diez lugares cada una) fueron adquiridas de manera total por algunas empresas. Otras compraron sus lugares pero no asistieron, tal vez para no ser vistas». Este es el “concheto” Macri y la plutocracia local e internacional intentando hacerse del Gobierno con la aquiescencia del radicalismo putrefacto.

 

Sin embargo, hay sectores del mismo que están intentando frenar tibiamente la embestida que sufre el Partido por el accionar de sus propios dirigentes. Así lo demuestran los incidentes que ocurrieron en la puerta de la Convención Radical, ocasionados por los militantes que se oponían al acuerdo que propuso Sanz. También lo expresan algunos dirigentes como Leopoldo  Moreau, que planteó en una entrevista radial, dentro del programa “Late la Mañana” sus críticas  hacia el jefe de gobierno porteño “Votar a Macri es volver a votar a Menem después de haber vivido el menemismo”. Otro tanto hacen “Los irrompibles” que han roto con el Partido.

 

¡Que se rompa, pero que no se doble! Decía Alem. El radicalismo está doblado, su candidato es Macri, será tarea de los mismos radicales romper con el gobierno del dinero. Deben elegir entre conseguir un par de bancas – y salvar las ropas y los sueldos –o defender los antiguos principios del centenario partido.