El “Hablemos sin Saber” de la Franja

Es de suponer que la opinión debe estar fundada en un profundo conocimiento sobre el tema tratado. No obstante, la primacía del entretenimiento en el proceso de masificación de los medios de comunicación ha determinado una tergiversación de la “opinión” pasando a ser ésta cualquier sucesión de impresiones personales y de vaguísimos conceptos.

 

Cuando una persona opina sobre un tema en particular, es de suponer que esa opinión debe estar fundada en un profundo conocimiento sobre el tema tratado. De este modo, el debate de ideas – de forma oral o escrita – ha generado una importante literatura en nuestro país e incluso el género periodístico de opinión sigue ocupando un papel irremplazable en los diarios locales.

 

No obstante, la primacía del entretenimiento en el proceso de masificación de los medios de comunicación – particularmente en la televisión – ha determinado una tergiversación de la “opinión” pasando a ser ésta cualquier sucesión de impresiones personales y de vaguísimos conceptos cuya fuente primordial (en los minúsculos casos en los que hay fuente) con suerte suele ser la Wikipedia.

 

El polígrafo Dolina, ya lo advertía hacia 1979, en un inolvidable texto cuya lectura completa recomendamos ampliamente:

 

“Ahí tienen ustedes el programa ese de Mónica. Por ahí aparece un pelado que en cinco minutos se manda una explicación de la teoría de la relatividad que nos deja esclarecidos para todo el viaje. Y si uno piensa lo que tardaba antes un estudiante en comprender siquiera un poco este asunto, tendrá que admitir que las ciencias adelantan que es una barbaridad.

 

 

Algo parecido ocurre con las revistas: la historia del Imperio Romano en tres carillas. Todo lo que usted debe saber sobre el cáncer en cuatro columnas. Evidentemente las ventanas de la ciencia y el arte se han abierto de par en par para que los paseantes se asomen y vichen durante un segundo. El progreso ha construido anchos caminos que conducen hacia el saber.”[1]

 

El rigor científico de las opiniones que uno debe escuchar sorprendería a los sofistas de la Grecia antigua, que por lo menos se preocupaban por la retórica, de modo tal que los argentinos hemos asistido muy recientemente a algunos hitos de la Historia del Conocimiento Universal. Destacable es el caso de la conductora televisiva Mariana Fabianni, cuya enorme boca pasó de explicarlo todo acerca de los amoríos de la farándula a ser experta en criminalística y política con el caso del fiscal Natalio Nisman; así como también la seriedad periodística de Jorge Lanata que, tras conmocionar al país entero con sus investigaciones exclusivas domingo tras domingo, es descubierto truchando pruebas y sobornando falsos testigos.

 

Sin duda alguna los programas de panelistas son el arquetipo perfecto de este tipo de género de Opinión que ha dado lugar a que se deba acuñar el término “opinión fundada” para distinguirlo de las epidérmicas declaraciones de Marcelo Polino o Jésica Cirio.

 

El cordobés José Guridi, más conocido como Yayo[2], ha satirizado estos tristes episodios en su sketch “Hablemos sin saber” dentro del programa conducido por Korol. Entre otras cosas, se advierte aquí que el dólar sube porque es de Estados Unidos, y como este país queda arriba en los mapas, el dólar sube buscando su hogar… porque extraña, ¿viste?

 

Franja Morada, organización juvenil del radicalismo, es una interesante pantalla donde se reflejan los peores vicios de la degradación cultural del país, sometido a los monopolios mediáticos y a una Universidad en permanente decadencia por la prolongación de la L.E.S.. Así, realizan spots propagandísticos donde su única propuesta es bailar “Happy” de Pharrell Williams o establecen Comandos de Campaña cuya función primordial es recomendarle a los candidatos que publiquen en Facebook y twitter alguna de las diez canciones más escuchadas según Radio Brava y que pongan una foto con su novio o novia (Humanizar al candidato, se le dice a esto). Pero de política, ni hablemos.

 

Con estas premisas es sencillo suponer que también son totalmente permeables al Hablemos sin Saber que reina en todos lados. Lo triste es comprobarlo en los hechos.

 

El día viernes  27 tuvo lugar una reunión de Comisión Directiva del Centro de Estudiantes de Políticas para debatir sobre la situación actual de la Fotocopiadora de los Estudiantes, trazar objetivos anuales y decidir los criterios para establecer un precio razonable que permita solventar las becas. Entre algunos de los valiosos aportes de los representantes de esta corriente de opinión se encuentran:

 

-          Que un compañero de los que atienden en la fotocopiadora (ad honorem) se pase el día entero anotando en un papelito cuántas copias simple faz y cuántas copias doble faz se imprimen, minuto a minuto, hora a hora, día a día. Preguntados que fueron sobre si conocían como se administraba alguna fotocopiadora en cualquier punto del país y si alguna de éstas hacía lo que solicitaban, respondieron con un contundente “No”. Se llevaron la tarea de averiguar eso.

 

-          Avanzar hacia la “Autogestión con pata estatal” que es mejor que la “Cooperativa”. Vamos por partes: El término “auto-gestión” quiere significar que los Estudiantes nos hagamos cargo del servicio. Eso es lo que pasó desde el año pasado. “Con pata estatal” quiere decir que alguna parte del Estado (Nacional, Provincial, Municipal, o la Universidad que es parte del Nacional), ponga una “pata” en el proceso. En efectivo, si es posible. Eso es lo que viene pasando desde el año pasado, donde la Facultad pone alrededor de $1.800 y se ha comprometido a aumentar el monto para este año. Escasa “pata”, pero “pata” al fin y agradecemos profundamente este aporte. Ahora bien, si hay dos partes que están involucradas en la financiación del proceso, la misma no es “auto-gestión” sino “co-gestión”. Pero el concepto se entiende. Mientras tanto, los estudiantes ¿con qué figura legal auto-gestionamos o co-gestionamos el servicio? Ahí es donde entra la Cooperativa o una Asociación Civil (distinguidas una de la otra por los fines lucrativos o no). Pero “la Autogestión con pata estatal es mejor que la Cooperativa y es necesario emprender el camino hacia ella”. Buenísimo, ¿cómo empieza el camino? ¿Haciendo lo que ya se hizo el año pasado?

 

-          Esperar hasta que se conformen los cuerpos de delegados en todos los cursos, se convoque una Asamblea, se realicen las asambleas por curso para emitir mandato, y se realice la Asamblea General para actualizar el precio de las copias. Observado que fue que trabajar con precio desactualizado durante todo el tiempo que demora la convocatoria a la primer asamblea del año podría implicar una pérdida de $10 mil o $15 mil para las becas de los estudiantes que más lo necesitan, siguieron insistiendo en la misma posición. Ante el ofrecimiento de actualizar el precio, manteniendo el criterio de que siga siendo el más bajo de la UNCuyo, para luego ratificarlo por Asamblea, insistieron en la misma posición. Preguntados que fueron sobre cómo podríamos solventar esta pérdida de $10 mil o $15 mil dijeron “No sé. Hagamos Asamblea y después vemos”. Pero ¿están de acuerdo o no con el criterio de que se debe ahorrar para cubrir las becas? “Asamblea”. Si no podemos discutir fundadamente entre quince personas para ver más o menos que opina cada uno ¿cómo vamos a hacerlo ordenadamente entre cuatrocientos? “No sé. Asamblea”

 

Sin terminar de comprender si se trata de aprovechar políticamente la obvia necesidad de actualizar los precios conforme al promedio de precios vigentes, o si –por el contrario – es de profunda ignorancia de cómo se debe administrar una Fotocopiadora cuya totalidad de ganancias es invertida en aliviarle el bolsillo a los estudiantes que más lo necesitan; pedimos por favor que cuando hablemos lo hagamos con fundamento.

 

Que la expresión “Opinión fundada” vuelva a ser lo que debería ser: una redundancia. Para bien de los que opinan y de aquellos que tenemos que oírlos; pero sobre todo, para bien de la Política argentina, tan noble actividad que estamos tratando de recuperar.

 



[1] Dolina, Alejandro: Elogio de la Ignorancia. Revista Humor, nº 10, marzo de 1979. Disponible http://www.taringa.net/posts/offtopic/31948/Elogio-de-la-ignorancia-by-Dolina.html

[2] Yayo, aparte de humorista, es Licenciado en Economía. No obstante, sigue guardando mayor seriedad que algunos otros economistas de dudosa prosapia como Melconian y sus constantes profecías incumplidas de que se va todo al carajo en la Argentina del Kirchnerismo.