Acuerdo con el FMI y la reforma del Banco Central

 

 

 

Compartimos con nuestros lectores esta nota sobre la nueva función del Banco Central, una dependencia que desde la asunción de Cambiemos en el poder no vela por orden económico interno de nuestro país; muy por el contrario, ha sido utilizada como una sucursal que asegura el pago de la deuda contraída con el FMIRecuperar el BCRA para los argentinos será una tarea que deberá darse el próximo gobierno, siempre y cuando no sea un candidato de Cambiemos y un pichón de los organismos financieros internacionales.

 

Por Matías León

El Banco Central eliminaría de sus objetivos la promoción de la economía nacional y se entregaría de lleno al capital financiero especulativo. Apenas inicien las sesiones del Congreso, el gobierno intentará cumplir el resto de las condiciones surgidas del acuerdo con el FMI. Está especialmente urgido por el hecho de que en marzo mismo habrá un nuevo giro  del organismo, cercano a los 10.800 millones de dólares. Recordemos que al momento de firmar el préstamo, el gobierno se comprometía con el FMI a reducir el déficit, eliminar el financiamiento del BCRA al Estado y establecer una mayor separación entre ellos. Veamos ahora el detalle de lo que pasó y lo que vendrá.

 

Primera exigencia: la reducción del déficit estatal

Por medio del ajuste, el macrismo ya había comenzado el año pasado cumplir con esto. Según el último informe económico de la Universidad de Avellaneda, durante el 2018 los recortes fueron en Salud Pública el 17,8% en términos reales; 22,4% en Educación y Cultura; 23,5% en Promoción y Asistencia Social; 31,8% en Ciencia y Tecnología y 54,7% en Trabajo.

En suma, se redujeron todas las partidas de fondos en las distintas reparticiones del Estado, exceptuando lo destinado al pago de deuda pública. Hoy el 17% del presupuesto nacional 2019 esta dedicado a esto.

Luego de los recortes, en enero Dujovne anunció que la meta acordada sobre el déficit se sobrecumplió, sin embargo la felicidad del gabinete duró poco. Luego de la brutal devaluación, los intereses de la deuda han crecido exponencialmente y resta todavía un ajuste equivalente a casi 3 puntos del PBI para alcanzar el famoso “déficit cero”. Eso es aproximadamente unos 20 mil millones de dólares, eso esta cerca de lo destinado a los pagos de la deuda pública para 2019 o el doble de todos los subsidios a los servicios públicos.

 

Segundo punto: eliminar el financiamiento del Banco Central al Estado.

El FMI como fiel representante del capital financiero, desea que los recursos del Central sean destinados al pago de su préstamo. El macrismo rápidamente busca otras cajas para compensar los fondos que sacaba del BCRA.

En diciembre hizo que la Anses a adquiriera sus títulos por 86 mil millones de pesos. Fondos que equivalen al presupuesto anual de “Promoción y Asistencia Social” para todo 2019 o al 5% del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Sumado a que hace unos días, el Estado emitió bonos por 40 mil millones de pesos suscriptos de manera directa por el Banco Nación. Un monto cercano al 4% de todos los depósitos dentro del banco, según su último informe.

Todo esto no significa que el Banco central se encuentre en una mejor situación que antes, simplemente se eliminó al intermediario. Antes el BCRA entregaba fondos al Estado para sostener la bicicleta financiera, ahora directamente es el Central quien emite la deuda con los bancos privados (Leliq).

 

Tercera condición: separación del Banco Central con Estado

Publica El Cronista sobre los objetivos de la próxima reforma del BCRA: “eliminar los múltiples mandatos que establece la carta orgánica hoy –al servicio del desarrollo económico, la contribución a una mayor equidad social, la estabilidad monetaria y la del sistema financiero– por un único mandato principal: la estabilidad monetaria o, más sencillo, controlar la inflación.

(…) También –y es uno de los puntos más importantes– el establecimiento de mecanismos claros para la selección y remoción del presidente, vicepresidentes y directores de la entidad. Es decir, reforzar la independencia de su directorio respecto al Poder Ejecutivo.”

Dos consideraciones antes de continuar. La primera modificación sólo blanquea la situación actual, desde septiembre que el BCRA no emite moneda y desde hace años que no financia la producción nacional.

En realidad la “estabilidad monetaria” que le interesa al macrismo y al Fondo (vale decir a los especuladores financieros) no tiene que ver con el combate a la inflación. Apuntan a que exista una cantidad de pesos para suficiente cobrar las ganancias producto de la especulación y una cantidad equivalente en dólares dentro del BCRA para convertirlos, para luego transferir toda esa riqueza al exterior.  A pesar de que estas medidas hace tiempo que están vigentes, la inflación no ha mermado.

La segunda parte de la reforma sería la novedad. Separando al BCRA del Estado, el mismo quedaría bajo la conducción directa de sus jefes actuales, el FMI. Representado por su ex empleado, Guido Sandleris.

Entonces el Fondo se quiere resguardar a pesar de lo que suceda en las próximas elecciones. De ser expulsado el macrismo del gobierno, aún controlarían el BCRA y por extensión el crédito, la moneda y la economía nacional.

¿Hasta donde llegarán las consecuencias del acuerdo con el FMI y hasta cuando sufrirán los argentinos por él? Sólo la discusión política de los próximos meses en nuestro país nos dará la respuesta.