Represión y fusilamiento semicolonial

La Ministra Bullrich obra pasando por encima del Congreso, el código penal, la misma Constitución Nacional, códigos y tratados internacionales, etc. Desde el punto de vista jurídico es confuso e inconstitucional. Pero en términos políticos es lógico que ocurra esto, conforme al brutal ajuste y endeudamiento al cual nos han sometido. Ahora viene el segundo paso: más represión, para después dar el tercero, que es más ajuste.

Más de un desavisado, o desavisada, aplaudió cuando se enteró sobre la resolución dictada desde el Ministerio de Seguridad. Basta con ver algunos comentarios en las notas de los principales medios provinciales y nacionales, o las encuestas que han salido respecto al tema hace horas. Muchos/as parecen estar de acuerdo con la ocurrencia de la Ministra ebria (y gorila, pero nada zonza), sin embargo, sólo un puñado de personajes se van a beneficiar con esto, en caso de que se concrete.

Que el gobierno legitime y promueva el hecho de que un uniformado pueda «disparar por la espalda sin dar voz de alto» ¿No estará vinculado a que el %48 de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país son pobres? según UNICEF, o a que el desempleo se haya disparado un %4 más respecto al año 2015, o que la inflación hoy en día sea de un %45, o del triste hecho de que cierren 25 (si, 25) pymes por día, etc. Acaso el pueblo argentino es boludo? vamos a dejar que nos hambreen sin oponer resistencia? Naturalmente no. Vamos a patalear. Ahí está el asunto.

La alianza cambiemos –compuesta por los bancos extranjeros, la sociedad rural poco argentina, monopolios varios que a su vez son dueños de los medios de comunicación, y cuya conducción política y económica es dictada por el FMI y EEUU– vino a barrer con los pocos derechos conquistados en la última década. Estas conquistas podríamos resumirlas, de forma muy grosera y general, así: 6.000.000 de puestos de trabajo. Como era de esperar, esto se logró porque nos sacamos de encima al FMI, priorizando la producción nacional y el consumo interno por sobre la especulación financiera, que es la moneda corriente de hoy. Gobernar en beneficio de los de arriba y los de afuera, esa es la política Macrista.

Año 1955, la alianza cambiemos de la época apoyada por un sector minoritario del ejército se valió de la fuerza para derrocar al peronismo, ergo, terminar con los derechos que este conquistó. Se aplicó la pena capital (pena de muerte) abolida en nuestro país en 1813. En 1976, cambiemos (pero con botas) derroca al peronismo por segunda vez, pero en el segundo acto no anduvo con resoluciones, ni actualizando prácticas ya abolidas: desaparecieron 30.000 vidas humanas. En el año 2001 el pueblo argentino raja a «la alianza» de la casa rosada. Se fue De la Rúa, pero dejó 39 muertos en plaza de mayo. ¿Podemos ser tan inocentes, o azonzados/as, de pensar que el nuevo protocolo es para combatir la delincuencia?

El blanco de esta política nefasta que se intenta aplicar es la mayoría del pueblo argentino, que ya ha comenzado a movilizarse en las calles en repudio al gobierno entreguista. Encuestas recientes dejan en claro que la imagen positiva de Macri y la intención de voto caen en picada, sin perspectivas de remontar. Legalizar la muerte, naturalizar la represión e infundir el miedo es el tubo de oxigeno de esta alianza agonizante.