Oculto sobre una tramoya de datos y declaraciones de intelectuales de distintos ámbitos, pero de la misma estirpe, es que los medios de comunicación publican las buenas nuevas: “El gobierno logró bajar la pobreza en el Gran Mendoza”. Los datos publicados por el Indec, apoyado por economistas, plantea que en la provincia de Mendoza –así como en la gran mayoría del país– bajo la cantidad de personas consideradas pobres.

 

Dentro de los justificativos esgrimidos por los economistas se pueden leer cosas como “mejoró la actividad económica” o “evolucionaron los salarios”, pero la realidad que buscan ocultar es que la actividad económica no repunta para la enorme mayoría de los mendocinos que no tienen sus trabajos vinculados al turismo o al vino. Es que, por el contrario, los trabajadores que dependen del consumo interno –como los comercios– o del estado — como los trabajadores de la educación– han visto licuar su poder adquisitivo frente al aumento indiscriminado de las tarifas y de los alimentos, que suben por encima de la inflación. 

 

Siguiendo la línea de falacias, otro tema que es planteado por los medios adictos al gobierno es que los salarios “le ganan a la inflación” gracias al repunte de la economía. La verdad es que, si en un año tenemos una inflación mayor al 40% y el aumento de los salarios no crece en igual valor, lo que los trabajadores sufren es un ajuste. Sumando la inflación de 2016 y la de 2017 (40,3% + 26,4%, según IPC Congreso) necesitaríamos que los salarios hubiesen aumentado desde 2016 un 66,7%, lo cual no le ocurrió a ningún asalariado del país. Por lo tanto, los salarios siguen perdiendo frente a una inflación que tan solo en los dos primeros meses de 2017 ya alcanzó el 6,3% con un techo en paritaria de 15%.

 

El diario Los Andes, descarados seguidores del Macrismo, plantean que esta “mejora en los índices de pobreza se debió a que el tarifazo no se percibió” gracias a las políticas de tarifa social y al aumento de las jubilaciones y asignaciones por encima de la inflación.

Son cínicos, luego del brutal ajuste a los jubilados que se realizó mediante represión en el congreso y después de dar por terminado el plan progresar –con su transformación en beca-. Los jubilados y los estudiantes siguen perdiendo por goleada frente al aumento de precios, perdiendo los mismos el derecho a la educación e incluso a una vida digna.

 

Estas mentiras utilizadas por los medios de comunicación concentrados buscan solamente tapar el desastre económico al que la Argentina se dirige, y servir de colchón a las crecientes críticas que sufren por parte de los trabajadores. A los ciudadanos de bien solo nos queda pinchar los globos amarillos, correr el colchón que busca tener el gobierno y dejar que la realidad los aplaste como aplastó a De la Rúa en su momento.

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