Sindicalismo: importancia, vigencia y el blanco de Cambiemos.

Cada vez que se instala en el poder un gobierno antinacional que defiende intereses contrarios a los de las grandes mayorías, evitar la organización colectiva de los trabajadores, se convierte en una de sus principales tareas. Desde que la revolución “fusiladora” derribó al gobierno de Juan Domingo Perón, hasta la fecha podemos encontrar numerosos ejemplos que describen de cuerpo entero esta situación.

La alianza macrista-radical, se ha encargado de atacar sistemáticamente a la clase trabajadora desde que asumió; la destrucción del empleo, la pérdida del poder adquisitivo del salario, el aumento de la inflación por encima de los acuerdos paritarios, los tarifazos  y muchos etcéteras más, son algunas de las medidas que han puesto en jaque a los sectores más humildes.

Para poder aplicar este conjunto de políticas es necesario enfrentar a quienes son capaces de llevar a cabo de forma más eficaz los reclamos de los trabajadores: Los Sindicatos. He aquí una de las razones que explican por qué el gobierno nacional busca casi inexorablemente defenestrar a todos aquellos sindicatos desobedientes, y la aquiescencia de los sindicatos dóciles ¿Cómo podrían llevar adelante un modelo de transferencia de la renta nacional al exterior basado en el ajuste y el endeudamiento si no es debilitando a quienes se oponen a sus políticas?

No es casualidad que a medida que crece el rechazo social hacia el gobierno de Cambiemos, éstos profundicen su persecución hacia los sindicatos, hasta llegar al punto de incentivar a los docentes a desafiliarse de su gremio mediante una escandalosa campaña de desprestigio que realizan los medios monopólicos de comunicación, donde muestran a los dirigentes sindicales solamente como personajes corruptos o mafiosos. Cabe aclarar que en los casos en que esto sea así es necesario que se presenten las pruebas pertinentes y que sean juzgados por la justicia, sin embargo, no se puede generalizar y desprestigiar esta actividad por unos pocos ya que la única forma de ponerle un freno a este gobierno es a través de la organización sindical y su activa participación.

Ahora bien, ¿Por qué es tan importante la organización sindical y por qué siempre ha sido una piedra en el zapato de los gobiernos que se oponen al interés nacional?

Para acercarnos a la comprensión de este asunto las palabras de quien fue tres veces presidente de la Argentina, el General Perón, pueden esclarecer la situación:

La organización obrera es para nosotros la base de nuestros procedimientos, pues no podemos ir a preguntar a cada uno de los obreros cuáles son sus necesidades y cuál es la obra que nosotros debemos realizar. Para ello necesitamos la organización obrera. Y que estas organizaciones estén representadas por auténticos trabajadores

Antes de que Perón llegara a la Secretaria de Trabajo y Previsión en 1943 la fuerza obrera organizada era minoritaria, muy pocos trabajadores estaban afiliados a un sindicato, los cuales eran por oficio y no por rama de actividad. El resultado de este hecho queda a la vista, con escasos trabajadores sindicalizados y fragmentados en distintas tendencias la fuerza de sus reclamos era nula.

Con la participación de Perón en el Gobierno esta situación se revierte completamente y los sindicatos van a ser fortalecidos como nunca antes. En 1945 los sitúa dentro de un marco legal, estableciendo la ley de sindicalismo por rama de actividad, finiquitando a los sindicatos por oficio que acrecentaba la fortaleza y su poder frente a las patronales. Los derechos conquistados por la clase trabajadora quedaron plasmados en la Constitución de 1949.

Aquellos que rescataron a Perón un 17 de Octubre fueron los primeros en recibir la justicia social que repartía el Movimiento Nacional que aparecía en la historia para redimir a los humildes. Una vez organizados no sólo fueron la “columna vertebral del Movimiento” también supieron convertirse en el “cerebro “. Esto queda demostrado en algunos programas que llevaron a cabo en momentos donde la economía de nuestro país estaba siendo manejada por sectores concentrados y extranjerizantes.

La Falda, Huerta Grande o los 26 puntos para la Unión Nacional, fueron las expresiones más lúcidas por parte del movimiento sindical. Proponían el control estatal del comercio exterior, la integración económica latinoamericana, la nacionalización de todos los bancos, entre otras políticas para la liberación nacional.

En este sentido y como ha quedado demostrado a lo largo de la historia para enfrentar a quienes someten al hambre y a la miseria al pueblo argentino, es necesario que los sindicatos se pongan a la cabeza del interés colectivo y retomen las mejores tradiciones del movimiento de los trabajadores.