Opinión

¿Para quien gobierna Macri?

Escrito por Domingo, 21 Abril 2019 22:33 Publicado en Opinión

La siguiente nota analiza desde diferentes comparaciones pertenecientes al ámbito económico (según los ingresos individuales, la población ocupada según su ingreso principal, la población según el ingreso per cápita familiar, los hogares según sus ingresos totales y los hogares según el ingreso per cápita). Todas estas variables no hacen más que confirmar lo que se viene diciendo desde hace tiempo: Macri y los suyos no gobiernan para los argentinos, lo hacen para la rosca financiera y agroexportadora que los sostiene. Compartimos este artículo con el objeto de señalar a los verdaderos beneficiados por el actual gobierno.

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El título de la siguiente nota es insinuante y al mismo tiempo un tanto enigmático: ¿qué tiene que ver Julián Assange con las elecciones presidenciales argentinas?. Al parecer Enrique Lacolla tiene una respuesta a este interrogante y lo demuestra a lo largo de este artículo. Explica que así como es degradante quitar la protección que favorecía al fundador de Wikileaks por el sólo hecho de hacer caso al patrón norteamericano, también lo es gobernar en pos de ellos, como es el caso de Macri y sus amigos en la Argentina. En ambos casos se benefician los mismos sectores, particularmente el complejo financiero internacional, desenmascarado gracias a los cables publicados por Julián Assange en su página. Si bien se puede coincidir o no con la conclusión final de esta reflexión hecha por Enrique Lacolla, es una nota que merece ser leída por el valor de su análisis.

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Cambiemos se viene acostumbrando en las últimas semanas a esperar lo peor en las urnas provinciales, con un panorama muy poco alentador para un partido que aspira a conseguir su reelección antes de fin de año.

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El objetivo de esta nota es dar a conocer las causas de los reclamos de los docentes argentinos que, como tantos otros sectores de trabajadores, han visto como el macrismo ha pulverizado sus salarios, poder adquisitivo, calidad de vida, etc. Desde 2015 los docentes no solo han perdido la posibilidad de tener un salario justo sino condiciones de trabajo dignas: vale recordar el caso de la vicedirectora y el auxiliar de la escuela de Moreno que perdieron su vida por la desidia y abandono del gobierno de Vidal. Los gremios docentes han llevado adelante multitudinarias marchas, paros nacionales, clases públicas y otras medidas de lucha con la esperanza de ponerle un freno a tal avasallamiento.

Lo que perdieron los docentes desde que asumió Macri

Desde los inicios del macrismo en 2015 hasta la fecha, nunca pudieron ganarle a la inflación con sus salarios. Se estima que, la caída del salario real educadores de nivel inicial fue del 14,5%, “en la universitaria del 17,2% y en el segmento de investigación de alto nivel, un 17,5%”[1].

Hay que tener en consideración que, la inflación de acumulada del 2019 fue de 10,6% (con expectativas que este año lleguemos a 50 puntos de inflación, lo más alto de los últimos 27 años)[2] y que, a los docentes solo le ofrecieron el 10% de aumento.

Otro dato que proporciona el estudio del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), es la capacidad de compra del salario docente para algunos productos de la canasta básica, veamos:

El salario de un/a docente argentino se ubica entre los más bajos del mundo. “Los salarios de docentes de la Argentina se ubicaban en diciembre de 2017 en el puesto 34º entre 37 países analizados por la OCDE, con una cifra anual de 19.741,33 dólares de igual poder de compra (PPA).”[3]

Los salarios que sufrieron una merma mayor, se ubican (no casualmente) en Capital y Provincia de Buenos Aires donde tanto Vidal como Larreta ven a la educación con muy malos ojos y con el objetivo de llegar a metas fiscales impuestas por el FMI ofrecen aumentos salariales muy por debajo de la inflación, haciéndoles perder entre 4% y 5% frente a la inflación.

En el caso de Mendoza y puntualmente en 2016, ítem aula y aumentos por decreto de por medio, el salario tuvo un aumento en dos cuotas del 14% y en 2018 el aumento, sin cláusula gatillo, fue del 15,7% divido en tres tramos. El 5% que dieron hasta junio 2018 fue superado en dos meses por la inflación del 8% en nuestra provincia.[4] Solo dos provincias frente a 21 mejoraron en términos reales los salarios: San Luis y Salta.

Resulta una actitud cínica pensar que, como dijo Macri en su discurso de apertura de sesiones, “los docentes se acuerden de la educación al momento de las paritarias” cuando el poder adquisitivo del salario docente viene siendo destrozado hace 3 años.

No solo se reclama por los salarios: el presupuesto educativo 2019

En los reclamos se tiene en consideración además, el presupuesto educativo 2019 ajustado a la medida FMI. Según un informe de la UNDAV cada 100 pesos que se destinen a pagar intereses de la deuda solo 30 pesos serán destinados a Educación y tan solo 7,7 pesos a Ciencia y Técnica. 

El presupuesto para educación y cultura tendrá una reducción de su valor real del 34,4% en los últimos cuatro años. Se estima, según un estudio de CTERA con datos de la Ley de Presupuesto 2019, que la inversión en Educación, Cultura, Ciencia y Técnica será del 6,8% mientras que a los intereses de la deuda 14,9%. Para Vidal no hay que poblar de universidades nuestro país porque claro, es una arista más que le impide seguir sosteniendo el modelo económico nefasto del macrismo. 

La crisis económica y social se agudiza al correr de los días, sectores vinculados a la docencia e industria son los más perjudicados bajo este gobierno. No solo nos condenó a vivir bajo imposiciones foráneas sino que a costa del sufrimiento y desmejoramiento de la calidad de vida de los argentinos y de las argentinas, se ajusta y aprieta para llegar a metas como el tal nombrado “déficit cero”. Bajo un discurso que ya convence a muy pocos en nuestro país y que escapa a la realidad, pretende el macrismo vendernos gato por liebre mientras cientos de trabajadores se la rebuscan para llegar a fin de mes.

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Ayer se celebró el Día de la Empleada Doméstica

Escrito por Jueves, 04 Abril 2019 13:23 Publicado en Opinión

En el marco de la conmemoración del día de la empleada del servicio doméstico compartimos el siguiente artículo que detalla la explotación laboral que sufren las trabajadoras (el 97,6% son mujeres, mientras que solo el 2,4% son hombres) de casas particulares. Entendiendo ademas que en el contexto actual de ajuste en la Argentina las mujeres humildes son las primeras en ser despedidas y precarizadas.

Además de bregar por un salario digno para el trabajo doméstico, desde Revista Universitaria levantamos la bandera del salario de ama de casa, entre otras de las tantas reivindicaciones orientadas a la emancipación femenina,  entendiendo que el “trabajo doméstico” (categoría desarrollada entre otras por Silvia Federici) no se reconoce como tal, por lo que no se les paga un salario a todas aquellas mujeres principalmente que realizan tareas en su propio hogar (Revista Universitaria).

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Aunque no se lo admita abiertamente, la guerra de Malvinas es, para buena parte de nuestra opinión ilustrada, una vergüenza. Un episodio despreciable, promovido por un militar borracho y sostenido por un pueblo inconsciente que llenó la Plaza de Mayo. Hay argentinos que aun sostienen una posición muy negativa sobre la guerra de 1982 y persisten en interpretarla como un intento de la dictadura criminal de salvarse de su terrible gestión. Esta perspectiva fue reforzada con los argumentos humanitarios de lástima para con los combatientes: “jóvenes soldados víctimas de la dictadura”,  la imagen de los “chicos de la guerra”, una generación de “antihéroes” empujada al matadero o al suicidio. Con el tiempo y la difusión continua de estas ideas fuerza, la visión de que era imposible ganarle a un ejército  tan poderoso como el inglés, se expandió en gran parte de la opinión pública.

La desmalvinización que sobrevino luego de la guerra, responde a la colonización cultural que busca disciplinar a los pueblos para que convivan en armonía con su condición de subordinados. En consecuencia, persiguió como objetivo económico-político la inserción de la Argentina en el nuevo orden mundial del capitalismo financiero surgido luego de la caída de la URSS. De este modo, la desmalvinización declama que no podemos enfrentarnos más a nuestros amos, pretendiendo también sentar un antecedente ejemplificador para toda la región.

En un país dependiente, cualquier gobierno, por las razones que fuera, que se coloque en frente del imperialismo en un tema de importancia estratégica, es lógico que reciba el apoyo de las fuerzas nacional populares. Se lo debe apoyar sosteniendo la esperanza de que ese movimiento impulsará hacia adelante, si se lo fogonea desde abajo, un mayor compromiso por la causa nacional. Ese mismo fenómeno podría perforar la superestructura reaccionaria que lo condujo involuntariamente. Sino sucedió así fue por la traición de los generales en junio de 1982 y por la desmalvinización consiguiente que llevaron adelante todos los gobiernos desde 1983 en adelante.

Fueron los propios mandos militares los que comenzaron la campaña de desmalvinizacion en la sociedad argentina. Pronto se hizo evidente que en el seno del gobierno militar había figuras que se oponían al emprendimiento y que estaban dispuestas a sabotearlo. El ministro de Economía Roberto Alemann y los jefes militares de mayor rango, como Cristino Nicolaides, abominaban la ruptura consumada con la alianza atlántica. El operativo derrotista que tuvo lugar con la visita del Papa Juan Pablo II dieron pie para un golpe interno que acabó con el incómodo significado de una guerra que iba en contra de todo lo que el proceso militar había representado. El primero y más doloroso acto de la desmalvinización fue el lugar al que colocaron a los soldados que volvían de las islas ante el pueblo argentino. Los obligaron a volver con la cabeza gacha. La Junta los escondió y licenció en cuanto se pudo.

Como consecuencia de perder la guerra, el imperio se disponía así, a través de sus agentes militares y civiles, a librar la batalla decisiva, que no se daba ya en las islas, sino en la cabeza de los argentinos. La idea de la derrota inevitable. En este contexto y respondiendo a esa necesidad histórica, surge el gobierno de Alfonsín. Restaurando un nuevo orden social: la democracia colonial. El conjunto de los partidos fundamentaron y profundizaron esa desmalvinizacion, demonizando la heroica recuperación de nuestro territorio, en el afán servil de hacerse perdonar por las grandes potencias imperialistas, por haberse atrevido a enfrentarlas.

El progresismo no ha podido ni querido lidiar con la complejidad dialéctica del problema de Malvinas. Aunque la nieguen, la desmalvinización fue –y es todavía– un factor que cuenta mucho para los intelectuales progresistas. El leit motiv de filmes como “Los chicos de la guerra” o “Iluminados por el fuego” fue la victimización de los combatientes, reducidos a marionetas en manos de una oficialidad embrutecida. La misma ecuación ha definido, a posteriori, la apreciación de Malvinas para gran parte del arco político y periodístico que se dice de izquierda. Esto es grave.

Se construye así una falsa contradicción que es necesario superar: victimas vs represores (sin intentar desconocer los crímenes y abusos cometidos por los oficiales contra sus propios combatientes), frente a la  contradicción principal que nos atraviesa desde la constitución de nuestra patria: Nación semicolonial vs imperialismo y sus clases nativas aliadas. Esta falsa contradicción, ignora que la lucha de clases atraviesa también a las  FFAA y contribuye a disimular la opresión imperialista en beneficio de una apariencia pseudodemocrática.

¿Con quiénes se enfrentaron los soldados argentinos en Malvinas? ¿Con la fuerza colonial británica o con la dictadura militar? Y aquí la trampa está en atribuir a la recuperación de las islas el mismo carácter que a la dictadura siniestra, para luego concluir que si la dictadura es el mal, la gesta de Malvinas también debe serlo. De esta manera se ignora dolosamente que la progresividad histórica de una causa no siempre depende de quienes la encabezan, sino de su naturaleza intrínseca. La guerra de Malvinas fue en contra de todo lo que la dictadura había representado, defendido y actuado. Esta contradicción es el tipo de paradoja ante la cual la intelligentia progresista de los países dependientes suele quedarse sin habla.

Lo fundamental de esta consideración es la idea de que se trató de una batalla  destinada a la derrota. Nos preguntamos entonces: ¿Estaba la guerra condenada de antemano a una derrota? De ser así, el poder anularía la historia. De ser así, la gesta de San Martín y Bolívar frente al gran ejército de una potencia imperialista nunca debió haber ocurrido. Es una insensatez propia de la moral del esclavo que se somete al poderoso afirmar que de ninguna manera podía ganarse. Por caso, Malvinas les significo a los Ingleses el mayor número de bajas desde la segunda guerra mundial, necesitaron de la colaboración norteamericana ante la inminencia de perder. Sin explayarnos en un tema que requiere un análisis mucho más profundo, solo mencionaremos que en realidad la victoria de Malvinas solo podía lograrse profundizando el proceso de liberación nacional. Ni Galtieri, ni quienes sostenían a la dictadura, podían provocar tal cosa. Pero involuntariamente abrieron la puerta a esa evolución.

Los efectivos argentinos –aéreos, navales y militares– dieron lo mejor de sí. Pese a la conducta incompetente, errática y renunciataria de los comandantes de la Junta, la guerra o al menos la batalla por Malvinas estuvo a punto de ser ganada. Numerosos comentarios provenientes de especialistas en Inglaterra y Estados Unidos así lo afirman. Paul Kennedy, el historiador estadounidense, llegó a decir que, sin el paraguas de la OTAN y el apoyo norteamericano en logística y en inteligencia, el resultado del conflicto podría haber sido muy diferente. De hecho, más de la mitad de las unidades navales que componían la Task Force fueron hundidas o averiadas, y las posiciones en tierra fueron duramente disputadas. Enfrentados al horror de la guerra, los combatientes de Malvinas no fueron simples víctimas sino patriotas determinados en el cumplimiento de su deber.

 

Paradojas de la historia. La dictadura de la oligarquía frente al enemigo real

Entonces nos encontramos ante la  aparente contradicción de que una guerra justa y soberana fue conducida por un gobierno entreguista, cipayo y aliado natural de nuestros amos imperiales.

¿Cómo se llegó a esa situación entonces?  Esa guerra no había sido planeada ni decidida por los argentinos, sino por un grupo de militares usurpadores que,  dos días atrás, habían reprimido a miles de manifestantes en la Plaza de Mayo. Y para ser más precisos, tampoco fueron ellos quienes decidieron la guerra. Basta leer en los registros del día a día de los acontecimientos en las semanas previas al 2 de abril, ocurridos en las Georgias, para que queden en evidencia que las provocaciones y las “declaraciones de guerra” vinieron desde Inglaterra y no a la inversa.

El año de la guerra se dio en un contexto global muy peculiar. Estados Unidos de Ronald Reagan, estaba lanzando un ambicioso programa de reajuste económico y rearme. La URSS estaba en decadencia: su economía estaba estancada. En Gran Bretaña, Margaret Thatcher había iniciado un programa de privatizaciones y ajuste neoliberal de la economía, programa profundamente impopular, pero que la configuraba como el referente trasatlántico de la Escuela de Chicago y la mejor aliada de los tecnócratas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Aquí, ya entrando en los ’80, se hacía evidente que era hora de reemplazar a la dictadura por gobiernos más respetables que continuasen las políticas económicas inauguradas por esta. Ya con el terreno allanado, habiendo combatido y asesinado a gran parte del poder obrero y militante, había que encontrar un recurso para sacarla del medio.

Esa expectativa imperial coincidía con el hartazgo de la ciudadanía argentina ante el carácter impopular de la Junta. Fue aquí donde los imponderables de la historia produjeron una de esas conjunciones explosivas que de pronto arrojan todo por el aire y abren perspectivas inimaginables.

Pero cuando quedó claro quién era el enemigo y con quién se estaba peleando, fue el pueblo argentino quien llenó la Plaza de Mayo para sostener la causa que se desataba en Malvinas, con la convicción de que era una causa justa y que el deber de ciudadanos era cerrar filas para lograr el triunfo de nuestras armas. Puesto que ello significaba un triunfo patriótico. Quizás, el pronunciamiento más lúcido  en este sentido haya sido el comunicado de la CGT de Saúl Ubaldini que, luego de haberse movilizado contra el gobierno el 30 de marzo de 1982 y de recibir una de las represiones  más violentas de entonces, volvió a manifestarse el 3 de abril, esta vez exigiendo el respeto simultáneo a la soberanía nacional en Malvinas y a la soberanía popular en el continente. Esas expresiones abrieron un espacio impensado para la política, gracias a que el aluvión popular supo conquistar para sí todo el espacio público disponible.

Con  la convocatoria que reincorporó a los cuarteles a la clase 62 que ya había sido dada de baja de su conscripción, por ejemplo, no se registró la deserción de ningún integrante en todo el país. Esto pone en tela de juicio el mecánico “nos llevaron”, de la desmalvinización. Se presentaron todos los soldados conscriptos, sin excepciones, incluso antes de haber recibido el telegrama. En las cárceles de la dictadura, grupos de presos políticos decidieron ofrecerse para combatir junto a los soldados argentinos. La presentación espontánea de voluntarios para combatir no sólo se dio en el país, también ante las embajadas del Perú, de Panamá, de Cuba, de Venezuela.

¿A que dio lugar la guerra de Malvinas? La presión de los hechos desveló la realidad de forma brutal. La visita del canciller Nicanor Costa Méndez a Fidel Castro representó esta “ironía hegeliana de la historia” que de pronto revelaba cuál era el verdadero lugar que Argentina debía tener en el concierto mundial.

Cuando el 2 de abril de 1982, las fuerzas militares argentinas toman posesión de los territorios de las Islas Malvinas, Georgia y Sandwich del Sur, de inmediato, la Casa Blanca y el Departamento de Estado inician una ofensiva de diplomacia  a cargo general Alexander Haig, quien viaja varias veces entre Londres y Buenos Aires, hasta dar por concluidos sus intentos de paz. El Reino Unido, aunque ninguno de los dos países declaró la guerra al otro, envió su flota a recuperar las Islas. Luego, naturalmente, Estados Unidos abandona su neutralidad y se alía con Gran Bretaña y la OTAN cuya jefatura máxima el propio Haig había ejercido. En ese marco, apenas dos días después de la ocupación militar, a petición de Gran Bretaña, se reunía con urgencia el Consejo de Seguridad de la ONU.

La resolución 502 adoptada por este organismo fue contraria a los propósitos argentinos. En el acuerdo se condena la acción y se exige el retiro inmediato de las tropas. Éste, quizás, no fue el golpe más duro y sorprendente para Galtieri y sus generales, como sí lo fue la conducta de Estados Unidos de pleno respaldo a la moción propuesta por su principal aliado europeo en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Los generales planificadores argentinos habrían estimado, la probable respuesta favorable estadounidense a partir de sus excelentes relaciones con ellos en las últimas décadas. Al mismo tiempo que desestimaron la correlación internacional de fuerzas políticas y militares dadas a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y el orden bipolar que ella creó, luego del acuerdo de Yalta. Eran aún los tiempos de la Guerra Fría. En este tablero universal, los generales argentinos extraviaron su posición. Su formación les impedía entender la esencia imperialista de la política exterior de Estados Unidos, del mismo modo que tampoco les permitía avizorar el carácter antinacional de la oligarquía cuyos intereses defendían ciegamente a costa de su encarcelamiento, inclusive.

Entonces, esta guerra no encaja en ningún patrón de conflicto de los que hasta entonces habían afectado a la región. No responde a un tipo de conflicto Este-Oeste, pero tampoco, dadas las características del régimen autoritario argentino, se inscribiría en un tipo de conflicto Norte-Sur. Fue así, la única guerra convencional, desde la posguerra, entre un país  del tercer mundo y una potencia europea occidental, y tiene como resultado la inducción a la crisis  entre los esquemas de seguridad colectiva occidentales. Tanto  del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), obligando a Estados Unidos, en su calidad de potencia hegemónica de la región, a optar por prioridades radicales entre socios asimétricos (eligiendo al más poderoso y tradicional). “¿Qué importa el TIAR?”, dijo  el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos Gaspar Weimberger. “Las obligaciones son con la OTAN, es más importante Europa que el TIAR. Gran Bretaña con las Malvinas dará total control sobre el continente latinoamericano”, razonó el funcionario norteamericano.  Quedando así en evidencia que El TIAR había sido hasta entonces solo un instrumento de legitimación de la intervención unilateral de los Estados Unidos en América Latina.

Esta situación, que podría describir aspectos del funcionamiento del sistema internacional, contrasta con el apoyo que se da en la región a la situación argentina que, más allá de algunos cambios de posición, mantuvieron su respaldo al reclamo de nuestro país. De esta manera Malvinas es una causa que, iniciada unilateral e inconsultamente, se convirtió en causa nacional latinoamericana, quizás la primera causa nacional latinoamericana. La única que es capaz de encolumnar al conjunto de nuestros pueblos y nuestros países con un enemigo claro, un enemigo extraterritorial. Un enemigo que ha sido el tradicional enemigo de nuestro continente y el causante de nuestra balcanización y de nuestras divisiones.

El legítimo sentimiento patriótico que provoco en los argentinos la recuperación de las Islas fue suficiente para unificar a todo un pueblo tras esta guerra justa conducida por dictadores antidemocráticos, responsables de torturas y de decenas de miles de desaparecidos. De igual manera, e independientemente al heroísmo de pilotos, marinos y soldados, es imprescindible considerar en la derrota la demostrada incapacidad de los conductores y oficiales en la preparación, planificación, aseguramiento multilateral, organización y realización de los combates. Su eficacia en la “guerra contrainsurgente” (exterminio de grupos foquistas pequeño burgueses, trabajadores organizados y militantes populares) y en el terrorismo desplegado contra el propio pueblo Argentino, les brindó cierta suficiencia en la apreciación y evaluación de sus propias capacidades, falencia que quedaría en dramática evidencia, ante la magnitud y carácter de los combates contra las fuerzas invasoras profesionales británicas.

La recuperación de Malvinas será imposible si nuestra situación es débil, si nuestras industrias básicas y de defensa no prosperan y si los prejuicios culturales y pedagógicos no son removidos desde los cimientos. La reconstrucción de nuestro poder nacional, condición sine qua non para la recuperación de las Malvinas, lleva implícita, necesariamente, la reconstrucción de nuestro ejército (formado militarmente, en valores nacionales y humanitarios), de una industria de defensa, el refuerzo de nuestra industria de vanguardia, que va desde el apoyo al desarrollo de la energía nuclear hasta el desarrollo propio de las comunicaciones  modernas y los desarrollos informáticos más complejos, cosas de las cuales, sin duda, somos capaces si la decisión política se encamina a lograrlas.

Entonces, debatir Malvinas supone debatir el carácter de quienes han de protagonizar la lucha por la liberación latinoamericana. Esta gesta nos demuestra que solo las clases populares y sus organismos representativos, junto a la pequeña burguesía  movilizada políticamente en defensa del interés nacional, son capaces de proveer un respaldo consciente. (La Baldrich)

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Semanas atrás las argentinas y los argentinos recibimos la noticia de que el fútbol, pasión de multitudes, dejaba de ser en términos profesionales, un deporte exclusivamente de hombres. Esto no debería sorprendernos ya que desde hace varios años la presencia femenina en las tribunas, en las discusiones mano a mano y en la práctica del deporte viene tomando gran relevancia.

Esta conquista no está desvinculada de los reclamos por igualdad que históricamente vienen exigiendo las mujeres en los distintos ámbitos.  Esta lucha, silenciada durante muchos años, se expresa también en el plano deportivo y ha tenido como principal referente a la jugadora Macarena Sánchez del club UAI Urquiza, que junto a otras futbolistas ha hecho oír la voz de miles de mujeres deportistas

La lucha por la igualdad futbolística comenzó en 1894 cuando Nettie Honeyball, una activista inglesa de los derechos de la mujer, fundó el primer club de fútbol femenino denominado British Ladies Football Club a partir de este momento el deporte femenino fue ganando gran popularidad. Pese a la masividad que fue adquiriendo, la federación de fútbol inglesa dilató la posibilidad de que el fútbol femenino tenga rango profesional hasta el año 1969.

En Argentina en el año 1991 se creó el Campeonato de Fútbol Femenino de Primera División, que se desarrolló de manera paralela al campeonato masculino. Sin embargo, casi treinta años tuvieron que pasar para que las mujeres sean reconocidas como profesionales y puedan cobrar un salario producto de la actividad en la que se desenvuelven.

El 16 de marzo la Federación de Futbol Argentino (AFA) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) firmaron un acuerdo para profesionalizar el futbol femenino. Esto implicaría que la AFA otorgue mensualmente a cada club $120.000 durante un año para que puedan cumplir con los salarios de las jugadoras profesionalizadas. Este dinero solo ayudaría a cubrir el salario de unas 8 o 10 jugadoras. Es necesario aclarar que el salario de cada futbolista mujer será equivalente al salario básico de un jugador de la Primera C, última categoría rentada de la rama masculina, según lo indicó Marchi, secretario general de FAA.  Esto equivaldría a un ingreso de unos $15.000 por mes.

Si bien se anunció la creación de la Copa Futbol en Evolución, de alcance nacional, que incorporaría a los clubes que juegan en ligas femeninas del interior es importante señalar que la profesionalización del futbol femenino se restringe solamente a los dieciséis clubes que conforman la liga de primera división de mujeres, situados en la provincia de Buenos Aires.

A pesar del significativo avance, no podemos dejar de señalar las falencias y el camino que aún falta recorrer. La desigualdad salarial es abismal por la diferencia que existe entre lo que gana un jugador masculino de primera división y lo que ganaría una mujer que jugara en primera categoría. Se hace necesaria la pronta incorporación de las jugadoras al gremio de futbolistas  para que sus reclamos salariales sean defendidos y prontamente atendidos.

Celebramos este hecho como un avance en la conquista de los derechos de las mujeres, expresado en este caso en el plano futbolístico. Pone en tela de juicio una división sexual establecida socialmente, la cual sostiene la existencia de roles, funciones, (y también deportes) de hombres y de mujeres.  Y por otro lado permite que las mujeres al igual que los hombres puedan vivir de la actividad que eligen desarrollar.

Teniendo en cuenta que las desigualdades existentes son varias, desde las sumas millonarias en los contratos y venta de pases de jugadores, la utilización de los grandes estadios solo para el futbol masculino, la difusión y televisación del deporte, hasta incluso el fomento y desarrollo dentro de los propios clubes, entre otros; es que consideramos necesario seguir profundizando las políticas que tiendan suprimir los privilegios de los cuales gozan ciertos sectores de la sociedad que, conducidos por la lógica de la renta, dan más importancia al futbol masculino sobre el femenino por el simple hecho de que genera más ganancias.

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17 de marzo: Creación de la UTN

Escrito por Domingo, 17 Marzo 2019 23:49 Publicado en Opinión

 

 

 

Cuando un gobierno busca la grandeza de la nación y la felicidad de sus habitantes, lo hace no sólo en función de mejoras económicas sino culturales, las cuales llevan en sí el germen del ascenso social de todos, particularmente de los más olvidados. Esta idea estuvo siempre en el pensamiento del General Perón, quien impulsó entre otras medidas educativas la creación de la Universidad Obrera Nacional, hoy conocida como Universidad Tecnológica Nacional, que en su momento fue el puntapié inicial para que miles de obreros pudiesen especializarse en sus trabajos y que la educación universitaria dejara de ser un privilegio. Un cambio de nombre puede parecer azaroso frente a un ojo desavisado, sin embargo esconde una política de sumisión que busca que “el hijo de barrendero muera barrendero” y no goce de una vida más digna. Ayer y hoy se enfrentan los mismos sectores; de un lado, está el bando de los más desfavorecidos, de los que quieren una vida mejor; por otra parte, está el bando de los que se embanderan en la causa de la exclusión y de una educación elitista. Un repaso por la historia de la UTN (ex UON) nos permite visualizar y comprender el accionar de los gobiernos que han tratado de abrir las puertas de la educación superior al pueblo y también reconocer el rol que cumplieron y cumplen actualmente sus detractores.

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«La pesada herencia»: los negocios de Franco y Mauricio Macri

Escrito por Domingo, 03 Marzo 2019 22:58 Publicado en Opinión

 

 

 

Compartimos con nuestros lectores la siguiente nota publicada en el diario Página 12, en razón del fallecimiento de Franco Macri, padre del actual presidente. Lejos de hacer un repaso por la exitosa carrera de un inmigrante que vino a “hacer la América”, el artículo muestra los negocios oscuros de esta familia y particularmente los que llevó adelante con ayuda de los diferentes gobiernos de turno, ya sean éstos en períodos democráticos o golpistas. Los Macri durante años trabajaron en las sombras para enriquecerse a costa de miles de argentinos y argentinas; hoy ya no necesitan esconderse pues uno de los suyos ocupa el sillón presidencial. Formaron parte de la patria contratista y la patria privatista; hoy deciden el rumbo del país desde la Casa Rosada. Esto les permite quedarse con licitaciones millonarias y hasta intentar perdonar sus deudas con el Estado argentino.

Revisar el pasado de Franco Macri nos permite echar un poco de luz sobre sus negocios poco claros y sobre todo reconocer la alianza de clase a la que el gobierno actual representa (que claramente no es la de los argentinos de a pie).

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Noam Chomsky explica qué esconden las “Ayudas Humanitarias”

Escrito por Martes, 26 Febrero 2019 22:05 Publicado en Opinión

 

El concepto de ayuda humanitaria es casi todo acto agresivo realizado por cualquier potencia que, desde el punto de vista del agresor es una ayuda humanitaria, pero no desde el punto de vista de las víctimas, explica el filósofo Noam Chomsky. Según el también lingüista y politólogo, Estados Unidos lo reconoce públicamente y se entiende en el terreno del imperio tradicional.

Primer ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Serbia en 1999

Fuerzas de Albania cometían ataques terroristas en territorio serbio para provocar una respuesta de su Gobierno que le sirviera como justificación a la OTAN (alianza militar intergubernamental Organización del Tratado del Atlántico Norte ), para entrar al país, es decir, una intervención de Estados Unidos. Las pérdidas estimadas fueron altas en ambos lados: dos mil víctimas.

Cuando asumieron la invasión, el general estadounidense a cargo, Wesley Clark, le informó a Washington que el resultado del ataque de EE.UU. intensificaría las atrocidades, porque Serbia no era capaz de responder militarmente bombardeando a los EE.UU., Serbia respondió por tierra, expulsando de Kosovo a los albaneses terroristas, justo después del bombardeo de EE.UU.

Pero la gran cobertura mediática fue la de Slobodan Milošević (expresidente serbio) llevado a la Corte Penal Internacional por una acusación sobre crímenes masivos, todos con una sola excepción, fueron después del bombardeo que ejecutó Estados Unidos contra su población.

Todo lo narrado anteriormente fue una intervención humanitaria, apunta Chomsky.

¿Son legales las intervenciones por ayudas humanitarias?

La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene una resolución sobre la responsabilidad de proteger, que dice explícitamente que no puede ejecutarse un acto no militar a menos que esté autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Se utiliza para asegurarse de que los gobiernos no repriman a sus propias poblaciones.

No obstante, el activista estadounidense explica que hubo otra comisión, presidida por el exprimer ministro australiano Garreth Evans, que debatió sobre la “responsabilidad de proteger”, muy parecida a la versión de la ONU, pero con una diferencia, “que así el Consejo de Seguridad no esté de acuerdo en autorizar una intervención, agrupamientos regionales pueden intervenir a la fuerza por su cuenta, ¿qué agrupamiento regional es capaz de una intervención? Hay uno solo y se llama OTAN”.

La “responsablidad de proteger” es legal porque la Asamblea General de la ONU lo autorizó, pero lo que rige actualmente es la versión autorizada de Evans, un buen ejemplo de cómo funciona una propaganda en un sistema poderoso, agrega Chomsky y que además se puede ver en los medios de comunicación.

Otro ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Libia en 2011

Una resolución de la ONU en 2011 hizo un llamado a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia, a excepción de aquellos cuyos fines sean “humanitarios”, que pasó a términos diplomáticos para solucionar el problema, y que Muamar Gadafi aceptó, declarando un cese el fuego contra fuerzas opositoras a su Gobierno.

Finalmente Washington optó por apoyar una resolución mucha más amplia que la de la simple zona de exclusión aérea, y apostó por una ocupación militar del país.

Reino Unido, Francia y Estados Unidos se convirtieron en la fuerza aérea de la oposición. Uno de sus ataques terminó sepultando a Gadafi y matando a 10 mil personas, dejó a Libia en lo que es hoy día, en manos de milicias”, recuerda Noam Chomsky.

A partir de ese momento, hubo un gran flujo de yihadistas armados en Asia occidental y África occidental, lo que se convirtió en la fuente principal de terrorismo radical en el mundo, “una consecuencia de la mal llamada intervención humanitaria en Libia”.

El poder de EE.UU. ahora, con Donald Trump como presidente

Chomsky también explicó que la sociedad debe repensar lo que significa el poder. Estados Unidos, a su juicio, sigue siendo supremo. Su poder es dañino, pero desde el punto de vista de la oligarquía, ese poder les da todo lo que piden, asevera el filósofo. Solo en términos militares, esta nación maneja el 25 por ciento de la economía mundial, y también está mucho más avanzado en tecnología que el resto del mundo.

Agrega que pese a que en economía han estado en declive, sería un error pensar en que han perdido su dominio.

La multinacionales estadounidenses son dueñas de la mitad del mundo, están integradas con el Estado, tienen todos los sectores: industria, venta, comercio, finanzas”.

Explica que desde su elección como presidente, no solo es Trump quien representa el peligro, sino el liderazgo republicano completo, que niegan el fenómeno del calentamiento global, por mencionar solo un problema.

El partido republicano es una de las organizaciones más peligrosas en la historia de la humanidad, suena escandaloso, pero pensemos al respecto por un momento, Hitler no quería destruir el futuro de la existencia humana, nadie tenía la intención”, se lamenta y agrega que no son personas ignorantes ni fundamentalistas religiosos, sino las mejores educadas y apoyadas del mundo, quienes ponen a la sociedad en peligro.

Según Chomsky, las políticas más peligrosas apenas se discuten, son amenazas existenciales que enfrentamos, esta generación tiene que decidir si la existencia humana continuará, no es un chiste, es el calentamiento global o una guerra nuclear y las acciones de Trump empeoran ambas. (Radio Macondo)

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Decir que las políticas de ajuste y represión que ha puesto en marcha el gobierno de Alfredo Cornejo han golpeado con crudeza a las y los trabajadores de Mendoza no es ninguna novedad. Pero dentro de esa gran mayoría, quienes encabezan el podio son las mujeres. La intención de este artículo es la de hacer un recorrido por las medidas tomadas por el gobierno radical que más han perjudicado a las mujeres mendocinas.

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El debate sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo constituye una importante discusión, en primer término de salud pública, pero que también abarca problemáticas sociales, culturales y económicas que rodean el aborto clandestino en nuestro país. Por ello, lamentamos que el proyecto sobre el tema presentado en el Congreso de la Nación el año pasado no haya logrado su definitiva sanción. Consecuentemente, esperamos que si se vuelve a tratar por el poder legislativo nacional en marzo del 2019 pueda convertirse en ley.

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