De todos los anuncios del nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es posible que el más importantes sea el Plan Nacional de Hidrocarburos, que tiene a Petróleos Mexicanos (Pemex, la empresa estatal más grande del país) como epicentro. No solo por la cantidad de intereses que involucra, sino también por el carácter estratégico como medio para el desarrollo nacional, garantizando la seguridad y la soberanía energética.

 

México, que como legado del Cardenismo llego a ocupar el sexto puesto a nivel mundial en la extracción y comercialización de petróleo en crudo, aumento la dependencia de las gasolinas importadas (fundamentalmente de EEUU), al punto de adquirir afuera 600.000 de los 800.000  barriles diarios que requiere para el consumo interno. Es decir que en importar el 75% del combustible que necesita, México gastó solo en Enero de 2018 2.184 millones de dólares(1), implicando una enorme dependencia al precio internacional de los hidrocarburos (y su aumento en dólares).

 

Años de políticas que deliberadamente se tomaron desde el Estado buscando esta situación de precariedad no solo comprometen económicamente a México, sino también financieramente a Pemex. Su deuda para el 2018 significaba 106.000 millones de dólares, siendo la petrolera más endeudada del mundo y profundizando así un sendero que abarcaba asociaciones con petroleras extranjeras e inversores transnacionales. Al igual que en Vaca Muerta y la actual YPF de Argentina, los sectores financieros direccionan los recursos de las empresas estatales hacia el exterior, haciéndolas  funcionar según lo que los “inversores” necesitan. 

 

¿Qué pretende hacer AMLO? Utilizar a Pemexde manera soberana para regular el precio de los combustibles, y poder romper la dependencia del costo dolarizado de las naftas importadas. La idea es que para fines del 2021 México deje de comprar gasolina en el extranjero y recuperar así la plena soberanía energética que alguna vez tuvo. Para esto es fundamental la recapitalización de la principal empresa estatal, buscando reactivar el  potencial de refinación de crudo y alcanzar, para finales de su mandato, una mejoría de 2 millones 400mil barriles al día, por sobre el millón 750mil que refina actualmente(2).

 

El rescate a Pemex implica, no solo una inyección fiscal para el 2019 de 107 mil millones de pesos, sino también la política estatal de no contraer más deuda a la par que la petrolera paga la ya existente.No es tarea fácil la que tiene por delante Lopez Obrador; “Yo acepto el reto, vamos a volverla una empresa productiva”(3).

 

Modificando desde el Estado los intereses que tiene la petrolera, poniendo como objetivo reparar, mejorar y modernizar las seis refinerías en el país (mientras se construye la nueva refinería de Dos Bocas)(4)e invirtiendo para el 2019 un 36% más en términos reales que en el año 2018, es como AMLO busca capitalizar la renta petrolera y convertirla así en una importante fuente de ingresos en dólares, que estén, ya no a disposición de las empresas de los Estados Unidos, sino al servicio del desarrollo social de las mayorías Mexicanas.

 

 

 

 

 

(1)https://www.excelsior.com.mx/nacional/2018/02/24/1222521

(2)https://cenack.com/amlo-50-dias-de-reconstruccion-nacional/ 

(3)https://www.lapoliticaonline.com/nota/117728-lopez-obrador-lanza-un-polemico-rescate-de-usd-5000-millones-para-pemex/

(4)http://municipiospuebla.mx/nota/201812-15/naci%C3%B3n/los-principales-puntos-del-plan-nacional-de-hidrocarburos 

 

Modificado por última vez en Martes, 19 Marzo 2019 20:30
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