Macri, Bolsonaro y el bloqueo a la soberanía latinoamericana

 

 

Ya hemos mencionado en notas anteriores que el interés de Estados Unidos en Venezuela radica en que este último posee la mayor reserva de petróleo del mundo comprobada. En el medio de la guerra comercial con China y Rusia, esta reserva es una fuente enorme de poder para Trump en detrimento de sus oponentes. Y para debilitar el poder libre de toda injerencia extranjera que Nicolás Maduro trata de ejercer sobre ella, resulta más que relevante el papel que tomen los países con los que en otro momento Venezuela podría haber hecho alianzas para defender su soberanía.

Por ejemplo, Argentina y Brasil son las mayores economías de América Latina. Que éstos países se encuentren bajo las órdenes de Estados Unidos no es una casualidad, sino un hecho estratégico y esencial para que la autonomía de los estados de América Latina se vean en jaque una vez más. Un caso concreto: que los presidentes de ambos países hayan desconocido el nuevo mandato de Maduro.

Sin dejar de tener en cuenta los límites de los gobiernos progresistas que predominaron en la región en años anteriores, Macri y Bolsonaro deben su ascenso al poder gracias a las operaciones mediáticas y judiciales que se instalaron en Argentina y Brasil. Y no es casual que estas campañas de desprestigio hayan estado comandadas directamente desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Es por esto que la declaración que mencionamos al principio además de ser muy grave, es una acción más de todas las que los representantes de Argentina y Brasil han cometido en contra de Venezuela y de toda Latinoamérica, siendo funcionales a la Casa Blanca.

Así es que no resulta sorprendente que Macri y Bolsonaro se rasguen las vestiduras por la emergencia venezolana, mientras que en sus países todo parece empeorar. Con el agravante de que deciden ser parte del desabastecimiento que sufre el pueblo venezolano. Esta decisión así como las que toman en sus respectivos países son parte de políticas que le sirven a los Estados Unidos, por eso no se consideran graves, pasan desapercibidas ante los ojos de la opinión pública mundial, o son aplaudidas.

En Brasil, Bolsonaro anuncio que será el encargado de profundizar un programa económico regresivo y neoliberal, de desinterés por los más postergados, de ajuste de los sistemas de protección social, de privatizaciones, de enajenación de los recursos naturales y la consolidación de un alineamiento geopolítico con EE. UU. Pero esto ya viene del gobierno golpista de Temer (golpe al que tampoco se opuso), y las consecuencias de un modelo de constante concentración y traslado de riquezas al exterior ya están a la vista. Se manifiestan en la creciente y cada vez más feroz caza de ladrones, como respuesta a los crímenes de una clase postergada que es cada vez más grande. Se suma también la persecución a líderes opositores, la descalificación del conocimiento científico, la criminalización de movimientos sociales, desactivación de programas que buscaban beneficiar a los más postergados, etc.

Mientras tanto en Argentina el ajuste y la represión están a la orden del día. Macri se encarga de ejecutar lo que le dicta el Fondo Monetario Internacional. Como consecuencia 1,5 millones de niños y niñas pasan hambre en Argentina, se registraron 59.969 despidos y suspensiones entre enero y octubre de 2018, los ministerios pasan a secretarías y las secretarías pasan a agencias casi privatizadas. Los salarios pierden frente a la inflación y los tarifazos. Las protestas ya se han cobrado varias vidas. Sólo ganan quienes se benefician de la especulación financiera.

Como si todo esto fuera poco legitiman la injerencia extranjera también en Venezuela, argumentando represión política, y el hambre, sufrimiento y éxodo del pueblo bolivariano. Tratando de camuflarse como defensores de la «democracia y la libertad» buscan que no se note que son parte de lo que está sucediendo en nuestro país vecino, que no parezca una competencia a ver quien es el más chupamedia de Estados Unidos.

Nuevamente, no puede olvidarse que existieron límites por parte del chavismo, y que en Venezuela no todo es color de rosas. Pero que existan gobiernos que desabastecen de alimentos y productos esenciales a un pueblo hermano que lo necesita, que lo desfinancien robándole los activos de su empresa petrolera, que no pueden abonarle las deudas que contrajeron con él culpa del bloqueo, que ignoren por completo el principio de la libre autodeterminación nacional de los pueblos, que utilizan la situación de vulnerabilidad para hacer campaña electoral, que pongan a toda Latinoamérica de rodillas frente a quienes sólo quieren llevarse nuestros recursos, es una traición. Una traición a la integración suramericana en beneficio de Trump, que no les pasa ni la hora. Es imperdonable. A los pueblos sufrientes de Venezuela, Argentina y Brasil, todo. A Macri y a Bolsonaro, ni justicia.

FUENTES:

https://rinacional.com.ar/sitio/la-doble-vara-hambre-argentina-venezuela/

https://www.celag.org/el-gabinete-bolsonaro-intereses-interior-gobierno/

https://www.celag.org/patriotismo-vacio-jair-bolsonaro/

https://rinacional.com.ar/sitio/trump-macri-pdvsa/

 

 

 

Modificado por última vez en Martes, 05 Febrero 2019 12:51
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