EL TÍO SAM Y SU AMBICIÓN POR SAQUEAR EL ORO NEGRO VENEZOLANO

El petróleo, hidrocarburo por antonomasia de la República Bolivariana de Venezuela, ha sido por un lado el motor para el desarrollo histórico del país, pero también todo lo contrario en contextos desfavorables con respecto a su precio internacional. El valor del crudo, suele estar orientado a satisfacer los intereses imperialistas de la potencia central del norte o a los principales miembros y aliados (Rusia) de la OPEP. Los desaciertos políticos del Chavismo en diversificar la producción nacional y generar un proceso de sustitución de importaciones, dejaron servido en bandeja al imperialismo de la Casa Blanca para que propague la crisis económica-política como la que atraviesa el Gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro.

 Es imprescindible en este caso revisar la historia para comprender el presente. Dejar pasar en cierta medida el tren del progreso sostenido en el tiempo,fue un error político, y eso se paga caro. Si bien Venezuela avanzó notablemente en materia de desarrollo económico-social-político, no haber generado otra fuente de recursos genuinos aprovechando las riquezas que generaron los tiempos de la “Venezuela Saudita” durante la presidencia de Carlos Andrés Pérez y el mejor momento del Chavismo, concluyó en una economía supeditada al imperialismo yanqui que apunta a controlar de forma hegemónica el comercio internacional del petróleo.

Venezuela Saudita

La República Bolivariana posee las reservas comprobadas de petróleo más grande del mundo. Es miembro fundador de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). A su vez, la exportación del hidrocarburo genera el 96% de las divisas que ingresan a las arcas estatales. En las desfavorables circunstancias actuales, al paso del tiempo, la posibilidad de incidir protagónicamente en el mercado petrolero va quedando relegada. Problema que ha tenido a lo largo de la historia.

Uno de los presidentes que mayor protagonismo tomó en la historia venezolana fue Carlos Andrés Pérez. Una de sus primeras medidas fue la de nacionalizar el petróleo en 1976, creando la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Al pasar a manos del Estado la explotación petrolífera, el Gobierno contaba con cuantiosa fuente de recursos económicos, de ahí proviene la expresión de “Venezuela Saudita”. Esto iba acompañado de políticas que fomentaban el desarrollo industrial y social en el país. Dichas medidas no fueron sostenidas en el tiempo, se generó una mala administración de los recursos estatales y se recurrió al endeudamiento propiciado por los organismos internacionales de crédito afines a los intereses norteamericanos. El gobierno de Pérez quedo solo como una tentativa de nacionalismo en la historia venezolana.

Pasaron varios gobiernos que garantizaron el sometimiento de Venezuela ante las potencias centrales, hasta que apareció el chavismo para conducir los destinos nacionales y volver a poner de pie a los venezolanos y venezolanas. Uno de los principales objetivos políticos de Chávez era retomar los principios nacionalistas de la antigua “Venezuela Saudita”, generando recursos económicos para que mediante el petróleo, la revolución bolivariana se materializara.

En la década pasada el contexto internacional del mercado petrolero fue ampliamente favorable para Venezuela. El precio del crudo estuvo en alza la mayoría del tiempo, ni siquiera la crisis del 2008 pudo frenarlo. Eran tiempos de “primavera árabe” y Venezuela comenzaba a asomar la cabeza, en conjunto con los demás gobiernos nacionales y populares de la región.

Esa tendencia a no diversificar la fuente de ingresos de la economía y suplir importaciones mientras pudiera, llevo a la economía nacional a depender directamente del precio del petróleo. Por eso la importancia de analizar la relación histórica de Venezuela y el mercado internacional petrolífero.

 

Quien maneja el petróleo, maneja gran parte de la economía

Decía Jauretche “El que maneja el crédito decide qué se produce en el país y qué no se produce, quién lo produce, cómo lo produce, cómo lo vende y cómo lo acapara, adónde lo exporta y en qué condiciones; determina las condiciones de la plaza, incide en la bolsa, todo, en una palabra.”1

Vale decir, utilizando el método jauretcheano, podemos comprender mejor la realidad del hermano país. Observamos que en el mundo globalizado actual, se produce cierta similitud en el modus operandi en la que el autor hace referencia al capital rentístico-financiero, con la salvedad que en este caso aplica para entender la disputa por el mercado internacional del petróleo. Mientras el chavismo conduzca los destinos nacionales de Venezuela, los gringos del norte no podrán hacerse con el control de sus recursos naturales, he aquí la cuestión central del conflicto que se está llevando a cabo.

Estados Unidos ha pasado a ser el primer país productor de petróleo, esto implica la consolidación para abastecer su consumo nacional. El dominio que quiere garantizar el gobierno de Donald Trump es controlar los niveles de producción del mismo. Quien posee el poderío sobre ello, tiene el dominio para subir y bajar los precios, inundar el mercado, y provocar la caída estrepitosa de la cotización del barril según sus propios intereses.

Para lograr lo anterior, tiene un enemigo al cual derrotar, la OPEP. Dicha organización representa más del 40% de la producción internacional del crudo y concentra el 81% de las reservas mundiales. Históricamente, las petromonarquías como las de Arabia Saudita, han tejido jugarretas políticas contra el Tío Sam en las famosas “guerras de precios” aumentando o reduciendo la oferta en beneficio propio. No es casualidad de que Rusia esté aliada a ellos, al mismo tiempo que le disputa el liderazgo mundial junto con China a Estados Unidos.

En tiempos de Trump, la rentabilidad de nuevas técnicas como el fracturado hidráulico de la roca (fracking), ha logrado cortar la dependencia directa de los yanquis con los recursos naturales de medio oriente, una de las razones por las cuales se dio el triunfo sirio y el posterior retiro de tropas norteamericanas. Si EE. UU. ya puede garantizar su propio abastecimiento en materia petrolífera, en el caso de derrotar al chavismo y quedarse con la mayor reserva de petróleo mundial ¿cumplirá la Casa Blanca con su objetivo de hacerse con el control hegemónico del mercado internacional del petróleo?

A lo largo de la historia el imperialismo nortamericano ha mutado su forma de intervenir en América Latina. Hubo momentos en que fue por las armas,  por las empresas oligopólicas trasnacionales, por golpes blandos, por colonización cultural, pero siempre con el mismo fin, la dominación imperialista hacia los países semicoloniales.

Teniendo en cuenta lo anterior es que, pese a devolverle la dignidad al pueblo venezolano, la muerte del Comandante Hugo Chávez en 2013 dejo una revolución bolivariana inconclusa, peco de errores similares a los de gobiernos anteriores y gobiernos contemporáneos de la región. A sabiendas de esto, la batalla de las ideas nacionales y populares se dió. Factor que permite entender porque hasta el día de hoy no han podido derrotar al chavismo.

Estamos en tiempos que exigen rememorar la perspectiva integracionista latinoamericana que siempre caracterizó a la revolución bolivariana, incluso en temas tan sensibles como el reclamo por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas donde el Comandante Chávez sentenciaba “Argentina no está sola (…) Venezuela no es ninguna potencia, pero algunos hierros tenemos, y voluntad para enfrentar cualquier agresión imperialista a un país hermano”. Emociona que lo sembrado por el chavismo, desencadene esta resistencia antiimperialista en Venezuela, en nombre de la Patria Grande.

Lastimosamente en nuestro suelo tenemos que observar como el cipayo y vendepatria que gobierna la Argentina no dudó en aliarse a la ofensiva imperialista, y seguramente que, de tener algunos “hierros” los pondría al servicio de Washington, como lo ha hecho con nuestros recursos naturales.

 

Referencias:

1Política y economía. A. Peña Lillo Editor. Octubre 1977

Fuentes:

https://sepei.colmex.mx/index.php/blog/72-la-venezuela-saudita-de-la-utopia-al-mito

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46482227

Modificado por última vez en Viernes, 25 Enero 2019 20:00
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