¿Se puede pasar de la “barbarie” superclásica a la cumbre de la “civilización”?

 

Ni superclásico ni lluvia de inversiones. En menos de 7 días, pasamos de un papelón intencional que desencadeno en un superclásico convertido en derbi, a un espectáculo colonial con el que Cambiemos intenta redimirse y posicionarse de cara a 2019. A sabiendas de que dicha reunión del G20 no produjo ninguna mejora sustancial en las políticas actuales.

Decía Jauretche “todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, era civilizado”. Terminados los hechos de violencia que desencadenaron la postergación del superclásico y el posterior traslado a Madrid del mismo, parecía ser que la Argentina de la barbarie, incapaz de organizar un partido de fútbol (con todos los condimentos que tenía) era una fiel representación de la sociedad. Más de uno repitió la zoncera de “se juega como se vive” o al revés, siempre en desmedro de lo propio. Luego de esto, aparecía una oportunidad para demostrar que ese argumento reduccionista “estamos enfermos como sociedad” –que instalaron desde el aparato mediático-cultural de Cambiemos para evadir responsabilidad– era falso. Mauricio Macri, por unos días sintió que tenía el papel protagónico del G-20. Los mismos funcionarios que en su “autocrítica” decían que no teníamos remedio, eran los que a posteriori, se autoelogiarían por el “éxito” de una cumbre que en términos políticos-económicos será intrascendente de cara al futuro de nuestro país.

La tapa del diario La Nación titulaba el pasado domingo “Una cumbre increíblemente perfecta que Macri sueña proyectar a su futuro”. La frivolidad con que el periodismo adicto a Cambiemos se encargó de cubrir dicha cumbre no tiene nombre. En ningún medio oficialista se argumentó el qué logramos con dicha cumbre, pero si el cómo nos mostramos ante los ojos del mundo. Los medios de comunicación cumplieron su tarea para que ciertos cipayos provincianos creyeran que esto era el camino rumbo a la “civilización”.

En todo momento se dejó en claro el lugar de semicolonia al servicio de los intereses imperialistas, principalmente de Estados Unidos, que hoy cumple la Argentina. El macrismo se puso en su rol de medio pelo, aparentando ser de un status al que no pertenece, y por lo tanto a una mesa en la que no comía, salvo si estaba dispuesto a humillarse. Se podría hacer la relación entre las reuniones familiares donde siempre está el integrante proveniente de sectores populares, pero falto de conciencia de clase y que con tal de pertenecer a ese “status” socioeconómico, trata de aparentar, incluso en contra de los suyos, que es rico. Eso fue Macri durante todo el G20.

Lo que no se puede negar es que el trasfondo político de que el G20 se haya realizado en nuestro territorio, es darle un espaldarazo político a Mauricio Macri. La cuestión recae en que los que lo respaldan son las principales potencias imperialistas y los organismos internacionales de crédito que oprimen a nuestra patria. No es casualidad que el anfitrión del G20 en 2020 sea Arabia Saudita, donde pareciera ser un respaldo al príncipe Mohamed bin Salman, aliado de las potencias centrales y quien está acusado de ser artífice intelectual del asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

En los siguientes gráficos que realizó el FMI, se observan índices comparativos entre los países que participaron del Grupo de los 20. A la vista queda que nuestro país, mientras siga a cargo de un gobierno entreguista, lejos está de poder competir incluso en una relación de socio menor con las potencias centrales.

 

Inflación %

 

Desempleo %

 

Paridad del poder adquisitivo del Producto Interno Bruto (PBI) en miles de millones de dólares.

 

En términos futboleros en el campeonato inflacionario, la Argentina se coronó campeón varias fechas antes, lo cual según el propio presidente “es la demostración de tu incapacidad para gobernar”. Por el lado del desempleo, todo parece indicar que se clasifica a una copa, los expertos en la materia aseguran que el año que viene superará los dos dígitos y ahí si nuestro país se consagrará con el título. La última comparación es la más alarmante, al observar la paridad del poder adquisitivo del PBI, la Argentina estaría prácticamente descendido, esto se refleja directamente en un consumo interno que cae estrepitosamente. Más allá de las metáforas, estos índices derrumban cualquier intento que tenga Cambiemos para instalar que posterior al G20 el “mundo volverá a confiar en nosotros” y por ende al pueblo argentino le irá mejor.

La última conclusión que podemos sacar de todo esto es que nuestro país cada vez posee menos soberanía nacional. Nos quedaba al menos disfrutar de una final de Libertadores entre River y Boca, donde el Gobierno debía garantizar la seguridad para que fuera pacífica y una fiesta. Por internas propias, no lo hizo.

 Este Gobierno no solo se ha robado la esperanza de una patria más justa mientras se encuentre en el poder, sino que además, le entrego en bandeja a los gallegos lo poco que aún nos quedaba, la pelota. Cambiemos es un fiel reflejo de lo que genera la “civilización” en los países oprimidos.

 

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