Tras los cruces por China, Trump plantó a Macri en el escenario

 

A partir de 1991, tras la caída del muro de Berlín, Estados Unidos instauró su hegemonía en el mundo, instalando su pensamiento como pensamiento único.

 

Sin embargo tras casi 30 años del acontecimiento que terminaba con la guerra fría y dejaba a los norteamericanos para «siempre» en el poder, esto va cambiando, su poderío concentrado está siendo puesto en tela de juicio y China se ha convertido en la mayor potencia económica e industrial.  

La guerra comercial tiene como principales países en disputa a China, no es casual su dominio actual, no olvidemos que posee el control de su comercio exterior y es el Estado el que lo controla, y Estados Unidos que, con la llegada de Trump  intenta revivir la devastada producción estadounidense. 

Mientras tanto, Xi Jinping le disputa la repartija de los mercados mundiales a la, hasta ahora, indiscutida potencia; y le paga con la misma moneda: cobro de aranceles a importaciones yanquis. Para América Latina esto puede ser terrible, en la medida en que Estados Unidos no pueda introducir su mercancía en el gigante asiático significa que buscará otros destinos, y en la Argentina de Mauricio Macri… (no hace falta terminar la frase).

En este contexto, esta semana se realizó el G20 en la Argentina, y el Presidente fue el anfitrión del evento, esto le permitió hablar con varios de los presidentes que participan del foro, entre ellos Estados Unidos y China.

Hasta aquí el protocolo del G20 venía bien, sin embargo lo que alarmó hoy en la mañana, fue que Trump al momento de sacarse las fotos con Macri, lo dejó plantado en el escenario.

En la mañana los mandatarios Macri y Trump, se habían reunido, y parece que todo estaba calmo, hasta que, finalizada la reunión privada, la Secretaria de Prensa estadounidense, Sarah Sanders, difundió un comunicado en el que aseguró que los mandatarios se refirieron a la disputa comercial y deslizó que el argentino respaldó la posición norteamericana.

«Los dos líderes reiteraron su compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china», asegura la declaración difundida por Sanders, que participó de la reunión de los presidentes y sus equipos. 

Poco después, el canciller Jorge Faurie y el ministro Nicolás Dujovne brindaron una conferencia de prensa en la que el jefe de la diplomacia tuvo que responder sobre los dichos de Sanders y se vio obligado a desmentir a la Casa Blanca. «No creo que se haya hablado en esos términos»

Horas después lo sufrió Macri, cuando vio como su amigo Trump lo dejaba plantado en el escenario del G20. Lo hizo durante la foto oficial, momento en el que se lo vio algo molesto y hablándole bastante al argentino. 

en el Gobierno argentino sabían que en la Casa Blanca hay mucha bronca por los negocios con China. Desde el Departamento de Estado vienen detallando que todos los proyectos de inversión de China –como los que el domingo anunciará Macri con Xi Jinping– en la región tienen irregularidades y sobreprecios. Y están particularmente centrados en la base espacial de Neuquén y el acuerdo para construir centrales nucleares. Esas son las razones del enojo de Trump.

El problema para Macri es que pese a su muy buena relación con Trump tiene que hacer con China, que le reporta muchas mejoras noticias que Washington en relación a las inversiones. De hecho, este domingo cuando el Presidente se reúna con Xi Jinping se anunciarán acuerdos por el swap de monedas, las centrales nucleares y las hidroeléctricas.

La crisis no necesariamente beneficia, sino que ofrece las bases necesarias para el desarrollo nacional o el despilfarro de unos pocos.

En un país comandado por los CEOS, las penas serán de los argentinos, y las vacas gordas serán ajenas. Macri ya le mostró a ambos países lo cipayo que puede ser, y su banque al FMI, ahora solo queda esperar que lleguen los «buenos negocios».

 

 

Modificado por última vez en Domingo, 02 Diciembre 2018 21:10
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