Lula: un auténtico guerrero de la clase trabajadora latinoamericana

 

Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo” decía el Gral. Perón. Lula es de esos dirigentes que cumplen con dichos requisitos. Hoy, como hace 38 años, el sector antipopular y antinacional instalado en nuestro país hermano como también en el resto de Latinoamérica, alcanza sus ambiciones de apostar a la proscripción y encarcelamiento del “malhechor” más querido por los sectores sociales más necesitados del pueblo brasilero.

Una vez más Latinoamérica se ve afectada por una nueva proscripción hacia un candidato masivamente popular, como sucedió en Argentina con los personajes políticos más trascendentales del siglo XX, Perón e Yrigoyen.

Luiz Inácio “Lula” da Silva se curtió en las calles como ningún otro líder político brasileño. Con 17 años, producto de un accidente laboral perdió su dedo meñique. El médico que lo asistió en tono jocoso le dijo ¿Para qué necesita diez dedos un peoncito? Lula en ese momento enmudeció, luego la respuesta florecería en los hechos. Fueron sus manos las que ejecutaron las mayores políticas inclusivas en favor de los sectores históricamente marginados de Brasil.

La vida del líder popular brasilero cambió al graduarse como tornero mecánico, consiguió trabajo en la industria metalúrgica, de esta forma entra en contacto con el Movimiento Sindical del Cinturón Industrial de Sao Paulo. Fue ganando el aprecio y respeto de sus semejantes, lo que impulsó que fuera creciendo políticamente hasta llegar a la Presidencia del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo en 1975.

A principios 1980, era un joven carismático e influyente sindicalista, estaba a la cabeza de una huelga que paralizó a la industria automotriz de Sao Paulo y enfrentaba a la dictadura cívico-militar de la época. Frente a las políticas antidemocráticas que empleaba el gobierno, impulsa una medida de fuerza, la mayor huelga de la historia de Brasil (41 días), a los 17 días es detenido por “atentar contra el orden nacional”.

Su detención produjo el efecto contrario al que quería la dictadura, Lula transformó su paso por la cárcel en una victoria política. En la cárcel, con fuerte apoyo e influencia sobre sus compañeros, comenzó a convertirse en cabecilla de multitudes, realizando asambleas donde era el principal agitador y la voz que le ponía el tono a la discusión. A medida que seguía encarcelado su liderazgo iba en aumento, mientras que la huelga continuaba. Esto determinó que el gobierno de facto no pueda sostener la situación y lo libere.

Como consecuencia de esto, Lula, se consolida como líder sindical y se introduce de lleno a la política en febrero de 1980 formando el Partido de los Trabajadores (PT), con el que disputó cinco elecciones presidenciales, perdió las elecciones de 198919941998, y logró imponerse en la presidencia en 2002 y ser reelegido en 2006.

A sus 72 años, el líder popular que marcó la política brasilera durante casi dos décadas, transformándose en el dirigente más querido por los sectores populares y más odiado por el establishment brasilero, vuelve afrontar un proceso de encarcelamiento al ser condenado a 12 años por “supuesta corrupción”.

Hace 38 años Lula prevaleció sobre la adversidad y emergió fortalecido, a su vez que hoy manifiesta entereza para transitar el difícil proceso que tiene en su contra sin sentirse derrotado.

Se hace necesario comprender los tiempos difíciles que corren en América Latina de proscripciones avaladas mediática y judicialmente, a su vez que los candidatos que se imponen son funcionales al capitalismo extranjero.

Residimos en épocas de reivindicar las banderas históricas de una integración latinoamericana y soñar con que todos puedan tener ese ascenso social que supieron garantizar los gobiernos populares de nuestra región. Es por lo que añadimos al grito que genera el calor de las masas brasileras el ¡Lula guerrero de la Nación Latinoamericana!.

Modificado por última vez en Martes, 10 Abril 2018 14:33
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