Espías y fiscales: ¿Quién es quién en el caso Stornelli?

 

 

No sería exagerado afirmar que de corroborarse las acusaciones que pesan sobre el fiscal responsable de la “Causa de los Cuaderno/ Fotocopias”, Carlos Stornelli, estaríamos en presencia de uno de los más escandalosos e inmorales hechos de corrupción de la historia argentina reciente.

 

Y la falta de ética en el ejercicio de las funciones públicas, no se reduce a extorsionar a inescrupulosos empresarios “arrepentidos” para el éxito de causas judiciales con claras intencionalidades políticas. El caso contra Stornelli sería la punta del iceberg de un entramado político – judicial – mediático, entre el gobierno de Mauricio  Macri, un sector de la Justicia argentina y la prensa hegemónica, orquestado por la Embajada de los Estados Unidos y sus servicios de inteligencia.

Es decir, como fiscal de la República Argentina, Stornelli y todos los implicados, habrían actuado en función de estrategias foráneas y el resguardo de los intereses norteamericanos en la región, en un acto que solo le cabe a cipayos. La más grave de todas las inmoralidades es la de la traición a la Patria.

Lejos de intentar refutar las acusaciones que pesan sobre CFK y ex funcionarios de su gobierno (tarea que no nos compete en lo absoluto), lo que pretendemos es extraer conclusiones acerca del papel que juegan políticos, jueces, fiscales, periodistas y hasta espías de los servicios, para las pérfidas maniobras de los Estados Unidos en la Argentina y América Latina.

¿QUIÉN ES QUIÉN EN ESTE LÍO?

Carlos Stornelli adquirió relevancia pública en la década de los 90´ por ser el fiscal que solicitó la detención de Carlos Menem en la causa por contrabando de armas a Croacia y Ecuador. Tras un breve paso por el ministerio de Seguridad de Daniel Scioli en provincia de Buenos Aires (destituido por su inoperancia en el caso de la desaparición de la familia Pomar), se vinculó al círculo íntimo del macrismo como parte de la comisión directiva de Boca Juniors.

Como fiscal a cargo de la Causa de los Cuadernos/Fotocopias, pasó de investigador a investigado ante la denuncia realizada por el productor agropecuario Pedro Etchebest. Etchebest acusa a Stornelli de extorsionarlo con el pago de u$S 300.000 a cambio de desvincularlo de la causa que tiene a su cargo. El “matón” del fiscal para tales fines habría sido Marcelo D´Alessio, engranaje central de este complicado entramado.

 

D´Alessi, Stornelli y el intendente de Salta, Gustavo Saenz, compartiendo café de más de tres horas minutos después de que D´Alessio recibiera coimas de manos de Etchebest

 

D´Alessio es un singularísimo personaje. Hasta hace un tiempo se paseaba por los show time América TV como “abogado experto en terrorismo y narcotráfico” (“entre otras varias cosas” según sus propias palabras) y haciendo defensa la política de seguridad de Cambiemos. Sin embargo, hace unas semanas el Colegio de Abogados de Buenos Aires le realizó una denuncia  por “usurpación de título”, afirmando que nunca en su vida D´Alessio había pisado una facultad de Derecho.

Por otra parte, el allanamiento a su mansión en un country de la localidad bonaerense de Esteban Echeverría encontró, además de autos de alta gama y armas de guerra alto calibre, pruebas de actividades de inteligencia que desarrollaba para la Drug Enforcement Agency (DEA), agencia norteamericana que sostiene combatir el narcotráfico. Pero nuevamente la embajada de los Estados Unidos se encargó de negar cualquier clase de vinculación que su país pudiera tener con D´Alessio.

 

 

Negado por todos, un Superagente 86 criollo hecho a medida

 

Inmediatamente después del allanamiento, fue procesado por Alejo Ramos Padilla por asociación ilícita. En la indagatoria del juez de Dolores, D´Alessio ofreció su particular versión de los hechos.  Afirmó que dos ex comisarios y ahora integrantes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, le habrían contratado para extorsionar a Etchebest en nombre de Stornelli. Entonces ¿el fiscal desconocía que alguien solicitaba coimas en su nombre?

En su presentación ante el Congreso Nacional, Ramos Padilla sostuvo que la información recabada permite vincular a D´Alessio a un sinfín de otras actividades ilícitas de extorsión, tales como “ablandes”, “aprietes”, “puestas en emergencia” “sembrar drogas” y “carpetazos”. Uno de los ejemplos más resonantes sería el apriete a Gonzalo Brusa Dovat, ex gerente de la petrolera estatal venezolana PDVSA en Argentina, a quien D´Alessio (junto con el ex comisario Degastaldi) no solo habría “arrepentido” para declarar ante Stornelli sobre supuestos ilícitos de Chávez y Maduro en Argentina, sino que le habría coordinado entrevistas con el periodista encargado de Judiciales del grupo Clarín, Daniel Santoro y el discretísimo conductor del canal América TV, Eduardo Feinmann. Vinculación que obviamente, fue negada por los periodistas y las columnas editoriales de los medios en los que trabajan.

Para Ramos Padilla, el modus operandi solía repetirse. Stornelli (directa o indirectamente por medio de los servicios de espionaje de la AFI) encargaba a D´Alessio la elaboración de carpetas con perfiles psicológicos de algunos personajes que luego eran “ablandados” a fuerza de extorsiones. Luego, si no se les pedía dinero en coimas, eran persuadidos de declarar de determinada manera, primero ante el periodista Santoro y luego ante el fiscal.

Ramos Padilla concluyó en el Congreso que lo expuesto nos lleva a considerar que los servicios de inteligencia del gobierno de Mauricio Macri están siendo utilizados para sembrar pistas falsas, coaccionar testigos o imputados, en razón más bien de intereses políticos que por la búsqueda de la verdad. La respuesta inmediata del gobierno fue el pedido de juicio político al juez de Dolores.

Será motivo de un segundo artículo profundizar en las implicancias de este prieto juego de espías con las altas esferas del gobierno de Cambiemos.